¿Se ha convertido el congresista Daniel Urresti en un “tigre de papel”?.
El Congreso aprobó mayoritariamente una “Ley de Movilización para la Defensa Nacional y el Orden Interno”. La nueva norma reemplazaría a la Ley de Movilización Nacional de 2003, la cual sustituyó una vieja ley de 1980. El dictamen fue producto de iniciativas de Urresti y los congresistas Otto Guibovich y Valeria Valer. La norma fue exonerada de segunda votación en la Cámara a pedido del mismo Urresti.
¿Cuáles son las novedades?. Incorpora el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo en Desastres, reorganiza el Sistema de Defensa Nacional, permite invocar la movilización bajo el Estado de Emergencia (conforme a la Constitución de 1993) o situaciones de desastres naturales o emergencia sanitaria y no sólo en guerra civil o guerra externa, entre otras modificaciones. Sin embargo, en su cuenta de la red social Twitter, Urresti ha alarmado a cierta gente cuando publicó “¡Adiós a los buitres que se enriquecen con la muerte! Ya es ley mi propuesta para que en pandemias, desastres naturales o guerra externa los bienes inmuebles (como clínicas y fábricas) se pongan TOTALMENTE a disposición del Estado”.
Sin embargo, cuando comparamos la ley de 2003 con la norma aprobada recientemente, no hay variación significativa. El capítulo relacionado con “De Bienes y Servicios” es, virtualmente, idéntico. La captación de bienes y servicios sería por transferencia, requisición, intervención o donación. No se altera el mecanismo de restitución de bienes, sin perjuicio de la indemnización que pudiera corresponder por deterioro, daño o pérdida total o parcial. ¿Por qué la alarma?. Por tres añadidos: primero, “La requisición procede cuando no se logra la concertación adecuada para realizar la transferencia con los propietarios de los bienes y servicios que se requiere movilizar”. Segundo, “Según la naturaleza y necesidades de la movilización, mediante dispositivo legal se puede restringir y prohibir la adquisición, posesión, comercialización, distribución y transferencia de bienes y servicios”. Por último, también constituyen bienes y servicios a movilizar “los recursos presupuestales que transfiera el Gobierno nacional...”.
Esos añadidos pudieran ser inconstitucionales (que decida el Tribunal Constitucional), pero tampoco es para que “cunda el pánico”. No es una ley expropiatoria o confiscatoria, como pretende hacerlo creer Urresti en su “aullido” ciberespacial.
Es errado juzgar a Urresti sólo por el mensaje político. Cualquiera puede insultar, gritar o hacer demagogia, pero otra cosa es pasar de palabras a hechos en política. Necesitas inteligencia, astucia y sagacidad. Al contrario, Urresti es obstinado, lisuriento y pleitista. Hoy, si Urresti compite en discurso con ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018, ganaría. Él está en ascenso, el otro en descenso.
Si vamos
más allá del mensaje, el “aventurero” ganaría: él está en el poder, Urresti no.
Por ahora, Urresti aúlla, pero no muerde. Por ahora.
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