Ollanta Humala..., sin credibilidad


Las celebraciones de Fiestas Patrias hubieran sido excelentes. Banderas, globos, serpentinas, el regimiento Mariscal Domingo Nieto (creado en 1906 y restaurado en 2007), pero el Presidente de la República tuvo que dar su Mensaje a la Nación el 28 de julio y parece que todo se “arruinó”.
 
El APRA, el fujimorismo, Perú Posible, Somos Perú, el Partido Popular Cristiano, Solidaridad Nacional, Acción Popular, lo han criticado por tal o cual motivo. Distintos periodistas, intelectuales y sindicalistas también. Solamente, los congresistas oficialistas del Partido Nacionalista y el empresariado gustaron del mensaje, aunque sin mucho entusiasmo.
 
¿Qué dijo Su Excelencia?. Básicamente, aumento exponencial de los presupuestos para educación y salud. En educación, bonificaciones para docentes de colegios estatales, obligatoriedad del curso de Inglés, turno completo de secundaria (¡por fin!) y mejoramiento de la infraestructura educativo. En salud, bonificaciones complementarias a los sueldos del personal (ni una palabra de la larguísima huelga de médicos y enfermeras), doble horario de consultas en hospitales y postas médicas, incremento de la cobertura del Seguro Integral de Salud.
 
En seguridad ciudadana, poco, poquísimo. Incluso el Ministro del Interior reconoció (¿?) que el mensaje del Presidente de la República se quedó corto en esta materia. En economía, se anunciaron mayor inversión pública, aumento de sueldos a militares y policías, mayor financiamiento de los programas habitacionales del Fondo MiVivienda, nuevas concesiones en carreteras, aeropuertos y telecomunicaciones y la “capitalización” (¿recién?) de hasta 49% del accionariado de las empresas de distribución eléctrica pertenecientes al Estado. Por último, en política social anunció la creación de más programas sociales.
 
Reconozco que Su Excelencia se esforzó por transmitir “optimismo” con el discurso, pero no lo ha logrado. A pesar de las aclaraciones de la nueva Presidenta del Consejo de Ministros y el Ministro de Economía y Finanzas, el mensaje ha sido tildado de “populista”. A pesar de los elogios al Ministro de Educación, no confían en los anuncios presidenciales. A la Ministra de Salud, puras críticas, porque tiene más de un año en el cargo. El Presidente de la República no habló sobre defensa (salvo anunciar que compraríamos helicópteros a Rusia, que la periodista Cecilia Valenzuela reveló fueron comprados en junio pasado), fomento al empleo, política ambiental o Derechos Humanos.
 
Lamentablemente, a Su Excelencia no le creen. Basta recordar sus tres mensajes anteriores para comprobar varias promesas incumplidas. Si ahora quiere enmendar, entonces le reclamaríamos haber perdido el tiempo durante los tres primeros años. Para colmo, pide al Congreso aprobar varias reformas políticas y fijar consensos multipartidarios cuando ha vivido recientemente un cisma al interior de su bancada parlamentaria por la elección de la Presidencia de la Cámara y sigue, sigue atacando a su vanidosamente herido antecesor.
 
Falta el mensaje del próximo año... ¡Qué miedo!.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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