A pesar de las implicancias, nunca se ha estudiado
la presencia de la logia Propaganda Due
o P2 en el Perú.
La P2 era una logia fundada en Italia en 1877, que
empezó a expandirse aceleradamente en la década de 1960. Principalmente, con
integrantes de la mafia italiana y que adquirió influencia en el Parlamento, la
judicatura, las fuerzas armadas y la prensa italianas en la década de 1970.
Esta logia salió a la luz pública con el escándalo del Banco Ambrosiano.
Fundado en 1896, el Banco Ambrosiano conoció su
época de auge en la década de 1970 cuando el Instituto de las Obras para
Religión, conocido como Banco del Vaticano, se convirtió en el principal
accionista. Oscuros manejos contables en la banca vaticana y los nexos de la P2
en la Santa Sede llenaron de dinero las bóvedas del Ambrosiano. Incluso se cree
que la curia romana y la logia estuvieron involucradas en la súbita muerte del
papa Juan Pablo I en 1978 por los negocios entre el Ambrosiano y el Banco del
Vaticano. Para lavar de dinero por venta de armas, narcotráfico y sobornos, hubo
numerosas empresas en los Estados Unidos y Bahamas y conexiones en Polonia, Nicaragua
y Argentina. Además, había una filial bancaria, el Banco Ambrosiano Andino,
fundado en Lima en 1979. Para burlar el control cambiario que había en Italia y
otros países de Europa occidental, el Ambrosiano transfería divisas al Banco de
la Nación y éste al Ambrosiano Andino a través de operaciones back to back, depósitos como préstamos.
Eran los años de la “dicta-blanda” del general Francisco Morales Bermúdez.
El Banco Ambrosiano quebró en 1982 y la junta
liquidadora embargó las cuentas de 15 bancos desde los cuales se hicieron
operaciones fantasmas, incluyendo el Banco de la Nación. En teoría, el banco
estatal debía 235 millones de dólares, de los 1,400 que pasaron por el
Ambrosiano Andino producto de estafas a 109 bancos alrededor del mundo. Ni el
Banco del Vaticano se salvó. La junta demandó civilmente al Perú en Italia,
Suiza, Alemania Occidental y los Estados Unidos. El escándalo iba a estallar en
1984 cuando el senador Carlos Malpica Silva-Santisteban denunció por un medio
de comunicación que el gobierno de Acción Popular pagaría 300 millones de
dólares a la banca vaticana. Poco después los liquidadores arribaron a Lima.
Con ayuda del senador Felipe Osterling y su estudio
jurídico, el Banco de la Nación probó que 165 millones de dólares (parte de la “deuda”)
se habían transferido a la cuenta del Ambrosiano en Bahamas. Acordó con los
liquidadores pagar 35 millones de dólares, a condición que renuncien a los 20
millones generados por los intereses de los “depósitos”. Aceptaron y el Senado
aprobó una moción de orden del día felicitando al Banco de la Nación por el
arreglo satisfactorio.
Sin embargo, el caso nunca fue investigado. Nadie asumió
responsabilidades. Queda pensar que si estos negocios entre el Banco Ambrosiano
Andino y el Banco de la Nación se realizaron, probablemente, la P2 ya tenía
nexos políticos en el Perú para garantizarse impunidad.
Una lección para el presente.

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