¡Ya llegó!


Desde 2016 en la derecha conservadora jugaron un perverso juego de maniqueísmo con el Perú.

A través de medios de comunicación y redes sociales se encargaron de “menospreciar” o “minimizar” opciones políticas de izquierda moderada o derecha moderada, al mismo tiempo que “fabricaban” un adversario necesario para el fujimorismo. Mejor dicho, la derecha conservadora. Ese adversario no era sólo la izquierda radical o los “rojos” más incendiarios sino un prototipo de político “populista” o “extremista”, de quien el movimiento fujimorista era la única barrera para que llegue al poder en elecciones.

Pues bien, no hay que esperar la siguiente elección. Ese prototipo de político “populista” o “extremista” llegó. Está aquí y habita el Palacio de Gobierno desde el año pasado. Es el Presidente de la República, ese “aventurero” desfachatado a quien ellos llevaron al poder mediante la sucesión constitucional de 2018. Hace pocos días dijo públicamente que su Gobierno se “sustenta” en “el pueblo”. No sé de qué pueblo habla Su Excelencia, porque a él nadie lo votó (directamente) y sólo la Constitución de 1993 (no algunos medios de comunicación ni ciertas empresas encuestadoras) lo legitima. También dijo que el “cierre” (cierre, no disolución, como quiere el “rojerío”) del Congreso traería “estabilidad” para el “desarrollo” y la “prosperidad” del Perú.

No se oían en el Perú afirmaciones demagógicas así desde los contextos políticos pre-golpistas a 1968 y 1992, por mencionar los últimos sesenta años. Ya el Presidente de la República es “peligroso”, porque nadie como él aspiraría “cargarse” la voluntad popular expresada libremente en las ánforas más las instituciones y el imperio de la ley si no es por un proyecto político de permanencia indefinida en el poder. Que políticos, periodistas, intelectuales, ciudadanía en general, entiendan. Su Excelencia NO “se quiere ir”. Si quisiera irse, renunciaría. La propuesta de reforma constitucional para adelantar un año las elecciones generales de 2021 es una “farsa” y el referéndum ratificatorio es una “trampa”. Si él no pudiera ser candidato presidencial mediante alguna reforma constitucional, buscaría el modo de “prorrogar” el mandato con un proceso constituyente. Ya el Presidente de la República nos demostró que es tan inescrupuloso y amoral, que no vacilaría en “cargarse” a quien sea o lo que sea para quedarse. No lo mueve ninguna ideología. Es un “hedonista del poder”: le gusta y no quiere soltarlo, salvo si las circunstancias lo obligaran.

Ellos son responsables -con ese “republicanismo aristocrático” del cual presumen- que el “aventurero” esté en el poder, porque sus egoísmos e intereses menudos contribuyeron a “socavar” durante veintiún meses del gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki y alentar la prepotencia de la mayoría absoluta fujimorista en el Congreso. Esa irresponsabilidad política tuvo consecuencias. En algún momento, la Historia los juzgará.

Mientras tanto, quienes gritaban que “ahí viene el lobo” terminaron trayéndolo. Ahora, ¿qué harán con el “lobo”?, ¿qué haremos nosotros con el “lobo”?.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores