Cuidado con el terrorismo islamista

 

El sábado pasado hubo una atípica manifestación en el Centro de Lima compuesta por algunos cientos de personas.

Los manifestantes se congregaron en el Paseo de los Héroes Navales frente al Palacio de Justicia. Portaban banderas palestinas y decían pertenecer a la comunidad palestina en Perú o ser peruanos de fe islámica. En sus pancartas, los manifestantes condenaban lo que consideran una “guerra” o un “genocidio” de Israel contra los palestinos que habitan la Franja de Gaza y pedían el cese de la violencia armada.

En ninguna pancarta o consigna, los manifestantes condenaron el carnicero ataque terrorista de Hamas, una milicia palestina islamista pro-iraní, que tiraniza la Franja de Gaza con una interpretación rígida de la “ley islámica” desde 2007 y hace más de dos semanas asesinó cruel y salvajemente a casi mil cuatrocientos civiles israelíes (incluido, bebés) y secuestraron más de doscientas personas, entre mujeres y niños. Tampoco sorprende el silencio, porque en muchas ciudades de los Estados Unidos, Europa y América Latina se han organizado protestas pro-palestinas, pero con tufillo “judeófobo”.

Gran parte de la sociedad israelí quiere la paz con los palestinos, pero no los políticos mesiánicos y los sionistas religiosos, hoy liderados por el primer ministro Benjamín Netanyahu, oportunista y maquiavélico, a quien sólo le interesa no terminar en la cárcel por corrupto. Son ellos quienes alientan la construcción de más asentamientos de colonos judíos en la Cisjordania palestina, fomentan el discurso anti-palestino (en la semana posterior al ataque terrorista desde la Franja de Gaza, colonos israelíes mataron a varios palestinos en Cisjordania como represalia) y quieren exterminar a Hamas (el derecho a la legítima defensa), sin importarle el altísimo coste de una crisis humanitaria en la región.

Volviendo a la manifestación del sábado anterior, debe llamarnos la atención por dos razones: primera, bajo ningún motivo debe traerse el sempiterno conflicto israelí-palestino a Perú. Aunque la comunidad palestina es menos numerosa que en Chile y el número de peruanos musulmanes no es alto, todos conviven en paz y armonía con los judíos. Perú garantiza la libertad de culto, sujeta a la institucionalidad y el imperio de la ley.

Segunda, Hezbollah, la milicia libanesa islamista pro-iraní. En 2014 la Policía Nacional detuvo a un libanés, Muhammad Amadar, a quien el Ministerio Público acusó de pertenecer a Hezbollah, una organización tan terrorista como Hamas, pero el Poder Judicial lo absolvió este año. Es conocido que Hezbollah tiene una célula de operaciones en la llamada “Triple Frontera” entre Argentina, Brasil y Paraguay. Los líderes de Hezbollah en Líbano han dicho públicamente que, si Israel invade militarmente la Franja de Gaza para combatir a Hamas, ellos entrarían en guerra no solamente contra Israel sino contra “intereses judíos” en Occidente. A su vez, Bolivia tiene estrechos lazos diplomáticos con Irán y la teocracia islámica iraní es la principal financista de Hamas y Hezbollah.

Estemos atentos.

 

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