Alfredo Barrenechea, el falso revolucionario

Ante la incertidumbre por la candidatura presidencial del economista Julio Guzmán y el lentísimo avance de la candidatura de izquierda radical de la congresista Verónika Mendoza, varios “rojos” y “rojitos” se han entusiasmado con la candidatura de Alfredo Barrenechea.

Barrenechea es escritor y periodista. Intelectual que en 1983 fue candidato a la Alcaldía de Lima, diputado durante el gobierno del APRA (1985-1990), opositor al intento de nacionalización de la banca privada en 1987, entusiasta de la candidatura presidencial del escritor Mario Vargas Llosa en 1990 y enemigo de la dictadura de Alberto Fujimori. Apoyó al gobierno de Alan García (2006-2011), mientras seguía dando conferencias o declarando ante los medios de comunicación.

Aún no sé cómo, pero ha terminado siendo candidato presidencial de Acción Popular, que, últimamente, se resignaba a formar o integrar alianzas para elecciones generales. Para sorpresa de los acciopopulistas, ya cuenta con aproximadamente 3% de intención de voto cuando dos meses atrás no tenía ni 1%. ¿Cómo lo hizo?. Usando las redes sociales Facebook y Twitter y apelando a la “renegociación” del gas para exportación por asunto de “dignidad nacional”. “¡Él acabará con el neoliberalismo!”, habrán dicho varios corazones “rojitos”.

Se equivocan. Barrenechea sabe que todos los contratos-leyes (incluido los del gas) están constitucionalmente protegidos. El Estado puede plantear la “renegociación” y el concesionario aceptar o no. Si conviene renegociar, es tema aparte, pero el caballero se vale del patrioterismo, que siempre gana aplausos. En esa línea de acción, el mensaje de Barrenechea no es al populacho poco ilustrado, sino hacia la clase media “tradicional” y parte de la “emergente”. Sobre todo jóvenes que no vivieron el gobierno de Acción Popular (1980-1985), obvio.

Barrenechea es un euro-filo: está enamorado de Europa. No es enemigo de la economía de mercado, pero sí apasionado defensor del “Estado de Bienestar” europeo, que quiere traer al Perú para garantizarnos que el Estado nos cuidará “de la cuna a la tumba” con cuantiosos subsidios y subvenciones. No dice que desde 2008 los “estados de bienestar” europeos están financieramente quebrados. ¿Cómo financiaría eso entonces?. Pese a su discurso con cifras y su pose de sabelotodo, Barrenechea tampoco lo dice.

El caballero tiene amistades en el mundo académico y empresarial. Esa gente sabe que él hace demagogia. Tanto es así que Barrenechea hasta repite ese lema acciopopulista de “honestidad, veracidad y trabajo”, basado en el supuesto código ético incaico de “no seas ladrón, no seas mentiroso y no seas ocioso” cuando él conoce bien que esos preceptos no aparecen en ninguna crónica española y fueron medio inventados en el siglo XIX por el jurista Manuel Lorenzo de Vidaurre, el escritor británico Clement Markham (quien, además, añadió el “no seas asesino y no seas adultero”) y el historiador lombardo Cesaré Cantú.

En fin, Barrenechea es un reformista moderado o un revolucionario de paraninfo, pero nada más. Menos mal.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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