Un tema recurrente en la agenda política: restablecer
o no la bicameralidad del Congreso.
Esta vez provino del conocidísimo Kenji F.,
congresista del fujimorismo e hijo menor del ex dictador Alberto Fujimori. Es
una iniciativa para reformar la Constitución de 1993, que aplauden los otros
partidos políticos, pero dentro del fujimorismo no entusiasma a nadie. Al
margen de la propuesta misma, ¿qué busca Kenji con el debate
bicameralidad-unicameralidad?.
Hasta el golpe de estado de Fujimori y su asesor de
inteligencia Vladimiro Montesinos, el 05 de abril de 1992, el Congreso se componía
del Senado con sesenta integrantes (más las senadurías vitalicias) y la Cámara
de Diputados con ciento ochenta. El sistema bicameral bajo la Constitución de
1979 no era lo óptimo, pero funcionaba relativamente bien. Bajo la Constitución
de 1993 el Congreso se compone de una sola Cámara. Este sistema unicameral mal
diseñado (la unicameralidad bajo la Constitución de 1867 fue mejor diseñada) es
objeto de críticas por la gran mayoría de políticos, juristas y conocedores,
quienes prefieren la bicameralidad apelando a la tradición parlamentaria del
Perú. Desde 2001 ha habido hasta tres intentos (durante los gobiernos de
Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, respectivamente) por
restablecer la bicameralidad del Congreso con un diseño bastante diferente a la
Constitución de 1979, que siempre fracasaron, porque nuestros congresistas
saben que no es una iniciativa popular.
Exceptuando el número de senadores y diputados,
treinta y cien, respectivamente, esta iniciativa constitucional de Kenji es una
reedición parcial del diseño parlamentario anterior al 05 de abril de 1992.
Especialmente, las relaciones del Poder Legislativo con el Poder Ejecutivo.
Según la propuesta, el Presidente de la República puede disolver la Cámara de
Diputados sólo si ha censurado o negado la cuestión de confianza a tres
gabinetes ministeriales. El Senado no puede ser disuelto.
Aunque Kenji defendió la bicameralidad en un artículo
de opinión suyo (¿o lo escribió el periodista Jorge Morelli?) por el diario El Comercio meses atrás, esta iniciativa
conlleva un triple mensaje político: por un lado, no soy dogmático. Esta
unicameralidad funcionó en algún momento, pero creo que hoy la bicameralidad
garantizaría “estabilidad política”. Por otro lado, no tengo miedo de abanderar
propuestas no-populares si yo creo que son lo mejor para el país. Por último,
mi hermana mayor, Doña Keiko, ex congresista, dos veces candidata presidencial
y lideresa del fujimorismo, se equivocó al ordenar que la bancada fujimorista
niegue la cuestión de confianza solicitada por el anterior gabinete
ministerial, porque otra negatoria más y el Presidente de la República podrá
disolver constitucionalmente la Cámara pudiendo el fujimorismo perder en nuevas
elecciones parlamentarias la mayoría absoluta obtenida el año pasado en las
urnas.
Probablemente, la bicameralidad de Kenji sólo sea otro
acto político relacionado a su proceso disciplinario dentro del fujimorismo y
su rumoreada expulsión.
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