¿Por qué hay jóvenes anti-fujimoristas?

He visto por televisión las dos masivas manifestaciones en el Centro de Lima contra la candidatura presidencial de Doña Keiko F., ex congresista e hija mayor del reo ex dictador Alberto Fujimori.

En las marchas había muchos jóvenes: chicos y chicas, universitarios, no mayores de 25 años de edad. Insultaban a Doña Keiko y arengaban contra el fujimorismo, el Jurado Nacional de Elecciones y el proceso electoral. Sin embargo, los chicos y las chicas que gritaban a todo pulmón y que creen estar salvando al Perú, haciendo historia y defendiendo la democracia restaurada en 2001 eran bebés o niños pequeños en la época de la dictadura de Alberto Fujimori. Entonces, ¿por qué destilan odio y agresividad contra una opción política, que hoy tiene las preferencias de, mínimo, un tercio del electorado?, ¿qué conocen de la historia contemporánea?.

El escritor Víctor Andrés Ponce cree que esa juventud rabiosamente anti-fujimorista ha sido educada en un “relato de la Historia”, pero ¿cuál sería ese “relato”?. Puede me equivoque, pero trataré de recrearlo.

Primero, la Dictadura instalada con el golpe de estado del 05 de abril de 1992 acabó con una democracia “feliz”. ¿La muchachada sabrá que esa democracia bajo la Constitución de 1979 hegemonizada por el APRA, el Partido Popular Cristiano, Acción Popular y la Izquierda Unida estaba “carcomida” hasta los cimientos por la corrupción, la politiquería, el desastre económico, el terrorismo y el colapso estatal? Segundo, Fujimori impuso un modelo económico, que ha generado desigualdad, subempleo, informalidad, etc. ¿Imaginarán siquiera que el plan de estabilización y los reformas de mercado ejecutadas por economistas y técnicos independientes (Fujimori y su siniestro asesor Vladimiro Montesinos eran tapados en economía) controlaron la inflación, acabaron con la escasez y el desabastecimiento de productos, reordenaron las finanzas públicas y establecieron la disciplina monetaria, liberalizaron precios, modernización servicios públicos, abrieron parcialmente el mercado, permitieron la formación de más empresas o las engrandecieron y, a la larga, redujeron la pobreza de 59% a 27%. Sin esas reformas (insuficientes, por cierto), hoy las cosas serían infinitamente peores.

Por último, Doña Keiko tiene responsabilidad política y hasta penal por las violaciones a los derechos humanos, los crímenes de lesa humanidad y los delitos de corrupción cometidas por el padre preso, que ella reproducirá cual fotocopia, porque el fujimorismo es así y no cambiará jamás. Nadie corrige a la muchachada protestante que ese análisis político es inmaduro y neurótico.

¿Quiénes son responsables del “relato”?. Políticos, intelectuales, periodistas, activistas y hasta sacerdotes católicos de estirpe “progre”, quienes han “lavado el cerebro” a cientos o miles de jóvenes con una interpretación tendenciosa del pasado y una comprensión maniquea del presente para fines ideológicos. No lo lamentó por los promotores anti-fujimoristas sino por esa juventud inocente, rebaño de cobardes y resentidos sociales.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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