Cerdo angustiado

 

¿En qué anda el ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial para las elecciones generales del próximo año?.

Estancado y cada vez más angustiado. Todas encuestas de intención de voto, incluso aquellas “amigas” de su postulación, coinciden que López Aliaga no sube ni baja. A menos de cinco meses del día de los comicios, debe ser una situación desgastante. Está gastando una millonada de dinero en todo tipo de publicidad electoral y no despega en la intención de voto. López Aliaga se consuela diciendo que él cree sólo a encuestadoras extranjeras, como una medio “trucha” difundida por la periodista Milagros Leiva proveniente de Canadá, pero dirigida por un publicista de Ecuador que trabajó en su momento para el ex presidente izquierdista Rafael Correa.

A menos de cinco meses de las elecciones, según todas las encuestas, quien lidera la intención de voto presidencial es el candidato “No sabe, no opina, viciaré voto, anularé voto, no iré a votar”: una cifra redonda que no baja del 50%, inaudito desde el retorno a la democracia en 2001. López Aliaga sabe o sus asesores de campaña (hasta ahora es el único candidato presidencial con asesores de campaña) le han hecho saber que, con intenciones de voto entre 10 y 14% de voto en todo el país, no ganaría los comicios presidenciales. Todos sus enemigos, tanto “a la izquierda” como “a la derecha”, se unirían para destruirlo si él, hipotéticamente, pasara a una segunda vuelta electoral con un candidato “de izquierda” que irrumpa fuertemente a pocas semanas de la votación.

La candidatura de López Aliaga está difícil, aunque no tanto como sus rivales “de derecha”, quienes están más abajo que él en la intención de voto. Su votación sería mayoritariamente limeña, porque fuera de Lima, estadísticamente, no existe. Haber dejado la Alcaldía de Lima lo privó de una tribuna política de alcance nacional. Sus apariciones agresivas y sus cada vez más desagradables declaraciones muestran un político poco o nada confiable rayando en el delirio y el absurdo. Por eso sus promesas cada vez más estrambóticas, sus insultos cada vez más incontinentes, su afán por imitar la conducta de políticos foráneos (como el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump), su lenguaje cada vez más violento y su falta de escrúpulos para apelar a lo que sea, incluyendo a Dios y la fe cristiana, para obtener votos.

¿No existe posibilidad que López Aliaga pueda subir en la intención de voto durante los siguientes meses?. Posiblemente, pero todos los candidatos tienen un “techo” y el suyo es el porcentaje de votos que obtuvo en los dos comicios anteriores: las elecciones generales de 2021 y las elecciones municipales y regionales de 2022. Adicionalmente, los porcentajes de intención de voto de todos los candidatos “de derecha” no alcanzan ni el 30% del electorado. López Aliaga podría crecer, sí, pero a costa de sus adversarios en el mismo espectro ideológico, a quienes tampoco tienen mucho de dónde arrebatarles.

Quien escribe cree que López Aliaga tendrá suerte si consigue su senaduría.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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