Recientemente, el diario La República publicó en portada la escalofriante cifra de ¡cinco mil asesinatos! en el transcurso de este año por acción del crimen organizado.
La extorsión y el sicariato están disparados en ciudades norteñas como Trujillo y Piura. En la ciudad capital, el asesinato último de un funcionario de la embajada de Indonesia en Lima deja a la ciudadanía cada vez más expuesta. Sin embargo, la respuesta del Gobierno nacional es insultante: la reconstrucción de la antigua prisión insular de El Frontón.
Como paseando por el Callao, la repudiada Presidenta de la República, su engreído nuevo Ministro de Justicia y Derechos Humanos y una pequeña comitiva abordaron una lancha de la Marina de Guerra para visitar los restos de la antigua prisión en la isla El Frontón, cerca del distrito chalaco de La Punta. Allí no hay más que viejos muros derruidos y nidos de aves guaneras. No obstante, quedaron las fotografías de Su Excelencia, campante, paseando por la zona. Días después el “sucio” nuevo Ministro de Justicia y Derechos Humanos anunció que tiene listo un proyecto de reconstrucción de la antigua prisión, con un (subvalorado, creo) costo de 500 millones de soles, que sería presentado al Consejo de Ministros.
La odiada Presidenta de la República y su malogrado Gobierno se burlan de la ciudadanía. Inaugurada en 1917 por el presidente José Pardo, El Frontón fue una prisión para los delincuentes comunes más peligrosos. No obstante, también fue usada para presos políticos. En 1959 el gobierno de Manuel Prado encarceló al ex diputado Fernando Belaunde, quien fue candidato presidencial, por oponerse a las medidas para restablecer el orden interno en el país, y lo envió a El Frontón. Se cuenta que Belaunde escapó (un año antes, dos vulgares criminales consiguieron fugar) nadando y fue recogido por un yate del senador Miguel Dammert Muelle. Belaunde fue capturado por la Guardia Republicana y devuelto a El Frontón, pero después un juez ordenó su excarcelación.
Para la década de 1970 El Frontón había caído en desuso, porque los costos de mantenerlo eran elevados. En 1981 el gobierno de Acción Popular, a iniciativa del entonces ministro de Justicia, Enrique Elías Laroza, militante del Partido Popular Cristiano, tomó una decisión que selló el destino de El Frontón: trasladar allí a los terroristas de Sendero Luminoso capturados. La alianza Izquierda Unida condenó la decisión y tildaba la prisión insular como un “campo de concentración”. En 1986, en el contexto de la represión del “motín de los penales”, la protesta carcelaria coordinada entre las prisiones de San Pedro, Santa Bárbara y El Frontón, con una mayoritaria población senderista, por orden del gobierno del APRA, la Marina de Guerra bombardeó la prisión insular hasta dejarla en escombros. Fue el conocido episodio de “la matanza de los penales”.
Quizá uno que otro individuo impresionable o que peina canas se emocione con El Frontón, pero para muchos otros es una tomadura de pelo. El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) tiene cinco proyectos carcelarios inconclusos, incluido la mega-prisión en Ica (diseñada para albergar más de tres mil reos), iniciativa de 2013, pero cuya construcción fue paralizada por el nefasto gobierno de Martín Vizcarra en 2020, a dos años de haber empezado. El Alcalde de La Punta ha expresado su rechazo a la reconstrucción de El Frontón. Diversas voces, incluidas en los sectores “de derecha” que sostienen políticamente a Su Excelencia, alegan que es una “burla al país”. Por supuesto, no faltan los demagogos, como el Alcalde de Los Olivos, quien sí está favor.
Que en el
Gobierno nacional tengan mucho cuidado de seguir probando los límites de la
paciencia en la ciudadanía cuando faltan más de nueve meses para las elecciones
generales.
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