Escuché al politólogo Carlos Meléndez y el sociólogo
Hugo Neira comparar el fujimorismo del presente como movimiento político con el
aprismo del siglo XX.
Neira también afirmó que “impedir” ahora el triunfo de
Doña Keiko F., ex congresista, hija mayor del reo ex dictador Alberto Fujimori
y candidata presidencial fujimorista, equivale al “veto” que durante el siglo
XX impidió que el líder fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, llegar
al Palacio de Gobierno. Estoy en desacuerdo.
El APRA nació como un partido político “poli-clasista”,
que agrupaba a profesionales, clase media, intelectuales, obreros y campesinos en
un “proyecto nacional”, entonces de matices socialistas. Para las elecciones
generales de 1931 era un “partido de masas” que pregonaba renovación política y
transformación social. Tenía una vocación hegemónica y no creía en una
democracia con partidos políticos. Por eso Haya de la Torre rechazó su derrota
electoral (alegaría “fraude” ensombreciendo los primeros comicios libres de
nuestra Historia), los apristas buscarían la insurgencia, violencia política
sería respondida con más violencia política, correría sangre (por ejemplo, el
asesinato de Antonio Miro Quesada, director del diario El Comercio, y su esposa en 1935) y habría censura, arrestos,
persecuciones, fusilamientos y destierros.
Al retornar la democracia en 1945, el APRA “moderaría”
el ímpetu revolucionario y colaboraría con el gobierno de José Luis Bustamante
y Rivero, pero al fracasar la política económica “populista” que promovía buscó
confrontación política, conflictividad social y hasta violación de la ley (el
asesinato del director del diario La
Prensa, Francisco Graña Garland, o la rebelión de la marinería) contra la
oposición oligárquica hasta abrir las puertas a una nueva dictadura en 1948 con
detenciones, represión, censura y exilios. En años siguientes el aprismo dejó
las posiciones “de izquierda” a los “rojos”. Sería más “socialdemócrata”,
perdiendo apoyo popular, pero “conviviría” entre 1959 y 1961 con la política
económica liberal de Pedro Beltrán, Presidente del Consejo de Ministros y
Ministro de Hacienda y Comercio.
El “veto” contra Haya de la Torre y el APRA provino
siempre de sectores “de derecha” que quería mantener el viejo orden oligárquico
en declive. Para eso recurrieron a militares que odiaban al aprismo por la
lucha armada aprista contra el Ejército durante la rebelión de Trujillo de
1932, que perpetrarían el golpe de estado de 1962. Desdibujándose ideológicamente
para burlar el “veto”, el APRA se alió después con la decadente oligarquía en
el Congreso. Tampoco sirvió, porque el golpe de estado de 1968 cerró la
posibilidad de otra candidatura presidencial de Haya de la Torre. Tras el
derrumbamiento del orden oligárquico, el “veto” terminaría con la
“dicta-blanda” del general Francisco Morales Bermúdez, que permitiría al líder
aprista postular a la Asamblea Constituyente en 1978 y presidirla.
Tras este breve recuento histórico, ¿cree usted que el
fujimorismo de hoy se parece al aprismo de ayer?.

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