Se fue el papa Francisco tras tres días de visita al
Perú.
A diferencia de Chile, se presume que en el Perú más
de tres millones de católicos estuvieron presentes en los eventos o durante el
recorrido del Santo Padre por Lima, Trujillo y Puerto Maldonado. Las misas
realizadas por Su Santidad en la playa de Huanchaco, Trujillo, y la base área
de Las Palmas en Lima fueron multitudinarias.
La masiva feligresía católica es una bofetada a esos
pastores evangélicos empeñados en “des-catolizar” al Perú y esos ateos (por
ejemplo, el periodista Marcos Sifuentes) o agnósticos en la opinión pública,
adalides de la apostasía. Que el Papa no dijera una palabra sobre el indulto al
ex dictador Alberto Fujimori “decepcionó” a quienes presumen su catolicismo
-como la abogada Rosa María Palacios- y quisieron “utilizar” al Papa como
instrumento anti-fujimorista contra el Presidente de la República. Sí hubiera
sido bueno que el Santo Padre se reuniera con víctimas de sacerdotes pederastas
(caso movimiento Sodalitium Christianae
Vítae) o, al menos, pidiera perdón por las abominaciones cometidas.
Acá algunas frases del Papa extraídas del diario El Comercio, que merecen respuesta: “Creo que la política está en crisis, muy en
crisis en América Latina, por corrupción”. La política no está en crisis
sólo por la corrupción sino por otro mal latinoamericano que usted jamás ha
condenado: el populismo. “El caso
Odebrecht es simplemente una anécdota chiquita”. No Santo Padre, no es
anécdota, porque mina la confianza de la ciudadanía en la democracia, las
instituciones y el imperio de la ley.
“¿Qué le pasa a Perú
que cada vez que sale un presidente lo meten preso?... El sistema llama la
atención”. Su
Santidad, avergüenza, cierto, pero al menos el sistema de administración de
justicia intenta luchar contra la corrupción, a diferencia -por ejemplo- de su
natal Argentina. “Nunca la humanidad tuvo
tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre
todo si se considera el modo cómo lo está haciendo”. ¡Salió el peronista
enemigo de la modernidad!. En lugar de guiarnos en el uso ético de la
tecnología y el conocimiento para el mayor beneficio de las mayorías, el Papa
ya condenó nuestro mundo.
Las frases en Puerto Maldonado tuvieron mayor contundencia:
“Probablemente, los pueblos amazónicos
originarios nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están
ahora”. A Su Santidad preocupa más los “territorios” de los pueblos
originarios amazónicos que los mismos pueblos originarios amazónicos. “Hemos de romper el paradigma histórico que
considera la Amazonía como una dispensa inagotable de los Estados sin tener en
cuenta a sus habitantes”. Velada crítica a la inversión privada en
forestación, hidrocarburos y minería (regulada y racional), silencio frente a
la tala ilegal de árboles y la minería ilegal.
No sé si pueda entenderse como una condena al
feminicidio: “No se puede naturalizar la
violencia hacia las mujeres...”. La cereza del pastel, la frase pronunciada
en el Santuario de las Nazarenas en Lima: “¿Saben
lo que es la monja chismosa? Es terrorista, peor que los de Ayacucho hace años,
peor, porque el chisme es como una bomba y, como el demonio, tira la bomba,
destruye y se va tranquilo”. Esas palabras ofenden en un país que sufrió
terriblemente la violencia terrorista en las décadas de 1980 y 1990. Encima, son
machistas.
Si el Papa no dijo más frases nada santas, quizá
porque no tuvo más tiempo.

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