Despelote censal ("ESPECIAL")

Es inevitable hablar del censo poblacional y de vivienda realizado el domingo pasado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en las zonas urbanas del Perú.

Pese a la buena voluntad y el entusiasmo de los miles de jóvenes que se inscribieron como empadronadores voluntarios en el INEI, fueron mal capacitados. Además, faltaron más empadronadores. De otro lado, la logística fue pésima. Hubo demoras en la entrega de material, lo que generó retrasos para empezar a censar. Hubo casos donde el INEI no entregó suficientes cédulas censales a los empadronadores, lo cual ocasionó que algunos habitantes de una vivienda o algunas viviendas no fuesen censados. Aunque a los empadronadores no se les daría fotocheck de identificación sino camisetas con el logo del INEI y la mención al censo, también hubieron casos donde ni siquiera se entregaron las camisetas, lo cual tampoco ayudó: hubieron personas que desconfiaron y no dejaron entrar a esos empadronadores.

La gente sí colaboró. Por televisión se veían imágenes de calles y avenidas vacías en Lima y distintas ciudades. Personas solas, parejas o familias estuvieron en sus casas esperando a los empadronadores. Incluso más allá de las 5:00pm., cuando se suponía finalizaba la jornada censal. Hubo excepciones, por cierto: por medio de las redes sociales Facebook y Twitter, católicos ultramontanos y votantes de derecha conservadora, comenzaron a cuestionar que los empadronadores usen lápiz y no lapicero para llenar los datos en la cédula censal y exigieron el uso del lapicero. La mayor exponente de esta paranoia “catolicista” fue la actriz Karina Calmet (en lo personal, una mujer “mentalmente desequilibrada”), que produjo retrasos en la entrega de la información, porque hubo empadronadores que permanecieron hasta altas horas de la noche escribiendo todos los datos con lápiz a nuevas cédulas, porque las máquinas de lectura óptima no hubieran podido “leer” las cédulas escritas con lapicero.

Por problemas antes descritos, la omisión censal (la cantidad de personas y hogares no censados) es alta. Hubo edificios donde sólo se censaron algunos pisos o barrios enteros sin censar, por ejemplo. El Jefe del INEI alegó que está en el rango de 2%-3% (aceptable), pero se sospecha que pasa del 5%, lo cual viciaría el proceso y requeriría un nuevo censo. La Presidenta del Consejo de Ministros le ha pedido “un informe” sobre la jornada, que debe incluir el porcentaje real de omisión censal. La Comisión de Fiscalización y Contraloría del Congreso lo citará para que explique los convenios con dos universidades privadas y la entrega de la base de datos recopilada en el censo.

Sin embargo, el hecho más grave fue la violación sexual de una joven empadronadora por un hombre pervertido y degenerado en el distrito limeño de Villa El Salvador cuando ella había acabado de censarlo. Aunque la Policía Nacional no ha revelado mayores detalles, el culpable ha confesado el crimen y está detenido. El Ministerio Público y el Poder Judicial lo procesarán penalmente. La mujer ha recibido numerosas muestras de solidaridad, pero el Jefe del INEI aún no se pronuncia. Hay “monstruos” en donde sea y no hace falta un evento especial para que ataquen, pero el INEI debió tener mayor cuidado con la integridad física de las mujeres empadronadoras.

Por desgracia, el Presidente de la República y su Gobierno pagarán las consecuencias políticas de este improvisado censo. Por ahora el mayor despelote de este año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores