Se hacen llamar “líderes de
opinión”, porque son entrevistados o consultados sobre política, economía o
sociedad por la televisión, la radio y la prensa escrita. Para quienes los
conocemos bien, son “opinólogos”.
Son hombres o mujeres a quienes
les nombran como “analistas político” cuando, por lo general, son incapaces de
realizar un “análisis” y se limitan a comentar como cualquier mortal. Algunas
veces han trabajado en el Estado sin que nadie pregunte cuán productivo fue su
paso por la administración pública. En otras ocasiones, provienen de ONG o
universidades y nadie pregunta si sus conocimientos son únicamente teóricos. No
importa si son de izquierda o derecha: les encanta opinar y no
responsabilizarse por lo que dicen.
En el Perú casi nadie sabe
realizar análisis político. Es decir, estudiar un hecho tomando en cuenta todas
las variables posibles para enriquecer la conclusión. A mayor cantidad de
variables tomadas, más rico es el análisis. Por el contrario, los “opinólogos”
sólo opinan, sin importar que sus opiniones tengan fundamento de hecho o
derecho.
¿Quiénes son esos “opinólogos”?.
Para citar algunos, Ricardo Vásquez Kunze (abogado con pasado periodístico
fujimorista), Pedro Tenorio (director de la revista Correo Semanal, quien
empezó su carrera periodística en la revista Caretas para después hablar mal de su antiguos jefes), Rosa María
Palacios (abogada con pasado fujimorista que hoy le avergüenza), Juan Carlos
Tafur (sociólogo que ha vendido su lealtad tantas veces los últimos veinte
años), Aldo Mariátegui (muy polémico, abogado y antes cercano al economista
Hernando de Soto), Miguel Santillana (economista y funcionario público bajo el
gobierno de Alejandro Toledo), Alfonso Baella Herrera (hijo del periodista
Alfonso Baella Tuesta, quien estuvo vinculado a la dictadura de Alberto
Fujimori), etc.
Un ejemplo de “opinólogo”: el
abogado Juan Carlos Valdivia, quien tiene pasado fujimorista (asesor del
difunto Carlos Torres y Torres Lara), fama de lobbista y, posteriormente, vínculos con los gobiernos de Alejandro
Toledo y Alan García, no ha tenido ningún reparo en “llamar” a la desobediencia
civil contra el nuevo régimen labora juvenil especial, aplaudir las violentas
protestas callejeras contra la ley, burlarse del Congreso y culpar al Gobierno
nacional. En pocas palabras, un demagogo “de derecha”.
No todos son “opinólogos”: hay
quienes sí se esmeran en el análisis político, como el escritor Víctor Andrés
Ponce, o intentan seguir una misma línea de pensamiento, como el ex diputado
Carlos Tapia, pero son casos contadísimos. Predomina la tiranía de esos “opinólogos”,
como el politólogo Carlos Meléndez (soberbio, “enamorado” del viejo sociólogo Julio
Cotler), capaces de no-condenar que los marchantes contra el mentado régimen laboral
quieran desquitar su cólera contra la sede de la Confederación Nacional de
Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP) o los restaurantes Mc Donald’s.
Personalmente, cada vez que veo,
escucho o leo a los “opinólogos” en televisión, radio o prensa escrita prefiero
hacer otra cosa.

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