Jorge Muñoz, “de pico y placa”


Nuevamente, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, nos demuestra su “improvisación” y “frivolidad”.

Bastante con sus nuevas “amenazas” de “cargarse” la concesión vial Línea Amarilla (parece no interesarle otra fórmula de cálculo tarifario sino la sola bajada de tarifas en peajes para obtener rédito político), ahora Muñoz nos fastidia con su nueva idea: el “pico y placa”.

¿Qué es el “pico y placa”?. Aplicado -con relativo éxito- en Quito (Ecuador), Bogotá (Colombia) y Santiago (Chile), “pico y placa” es una medida de restricción vehicular obligatoria en grandes avenidas para automóviles particulares y vehículos de transporte público en horarios “pico” (horas con mayor tráfico), dependiendo del último dígito del número de placa, pretendiendo reducir la congestión vehicular. Según la ordenanza aprobada por el Concejo la semana pasada, desde el lunes 22 de julio se restringen automóviles, camionetas y furgonetas por varias grandes avenidas al norte, sur, este y oeste de la ciudad. A partir del 05 de agosto se incluirían otra avenida más y la Vía Expresa Paseo de la República. Lunes y miércoles o martes y jueves, dependiendo del último dígito del número de placa. Viernes, sábados y domingos no habrá restricción.

Durante la sesión del Concejo, Muñoz y varios regidores defendían la medida alegando que “aliviará” el tráfico y es sólo un “piloto” por la realización de los Juegos Panamericanos 2019 en la ciudad. Si fuera bien, quedará permanente. Si no, se revertirá. Otros regidores dijeron que no rechazaban la idea misma del “pico y placa” sino la rapidez (en vigencia dos días después de publicada la ordenanza en el diario oficial El Peruano), la improvisación (no han previsto las externalidades negativas, como la congestión en las calles aledañas a las avenidas restringidas), la inconsulta (no tiene la opinión favorable de alcaldes distritales), insuficiente (no incluye taxis, transporte público ni transporte de carga) y complicada de aplicar. Al final, 18 regidores votaron a favor contra 15 en contra.

En el Perú no es la primera vez que se impone una medida facilista similar. A raíz de la “crisis petrolera” en el Medio Oriente y la dificultad para importar petróleo en los Estados Unidos, Europa occidental y América Latina, en 1974 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado aprobó por decreto-ley la restricción de la circulación vehicular para ahorro de gasolina. Mediante trámite ante el Ministerio de Transporte y Comunicación y pago en el Banco de la Nación, conductores de vehículos motorizados debían obtener la calcomanía circular roja (prohibía circular lunes y miércoles) o blanca (martes y jueves), sin restricción los fines de semana. Después hubo la celeste (permitía circular lunes a viernes) para taxis y movilidad escolar. Todas las calcomanías tenían el burlesco lema “Ahorro es progreso”. Esta sonsera no duró más de un año.

Muñoz nos retrotrajo a la década de 1970 y, parafraseando al congresista Juan Sheput (opuesto a la medida), que limeños y limeñas nos “jorobemos”, porque “vale la pena probar” cosas nuevas.


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