La tragedia de Alianza Lima


El Perú es un país donde las tragedias colectivas impactan profundamente en la sociedad, pero no se investigan detenidamente, por lo cual nunca se sacan conclusiones certeras y quedando las circunstancias propicias para volver a repetirlas.
 
El 07 de diciembre de 1987 el equipo de jugadores de Alianza Lima viajó a Pucallpa para jugar el partido de campeonato con el Deportivo Pucallpa. El marcador fue 1 a 0 en favor de los aliancistas. Para viajar el club alquiló a la Marina de Guerra un avión de fabricación estadounidense Fokker F-27 para el viaje ida y vuelta. La tragedia ocurrió en el regreso a Lima.
 
Intentado aterrizar, el avión se estrelló frente al mar en la playa de Ventanilla, Callao. Todos dentro de la nave murieron (tripulación y jugadores más el entrenador, árbitros y algunos hinchas), pero el piloto, teniente Edilberto Villar, sobrevivió. Sigilosamente, la Marina de Guerra realizó el rescate tardío del avión destruido y recogió los cuerpos de los fallecidos que el mar devolvía conforme transcurrían horas y días. No se hallaron los cuerpos del capitán del equipo, Alfredo Tomassini, y otras tres víctimas.
 
A partir de ahí empezaron las especulaciones: una de las más populares es que el avión transportaba droga, los jugadores habrían descubierto el delito y la Marina de Guerra ordenó matarlos y hundir el Fokker F-27. Lindo relato para mentes crédulas e impresionables, pero no hay evidencia probatoria alguna.
 
La noticia dio la vuelta al mundo y conmovió al Perú. Simpatizantes, jugadores, amigos y familiares de las víctimas acudieron a la playa de Ventanilla y el estadio Alejandro Villanueva por nuevas noticias y sumarse al dolor. Diversos medios de comunicación resaltaban el hecho con titulares, incluso varios días después del accidente. Miles de personas participaron en misas, homenajes y peregrinajes. Universitario de Deportes se solidarizó con su eterno rival. La Iglesia Católica y políticos, deportistas y artistas manifestaron pesar por lo sucedido.
 
La Marina de Guerra rehusó dar explicaciones a los familiares de las víctimas. Cuando el Ministerio Público quiso investigar el hecho, presentó una acción de competencias ante el Poder Judicial para que todo pase al Fuero Militar, como sucedió y que nada investigó. El avión no estaba asegurado y no existía la reparación civil. Sospechosamente, la Marina de Guerra despidió a Villar y éste emigró a Australia, donde habría adoptado una nueva identidad. El gobierno del APRA fijó pensión en efectivo y créditos del extinto Banco Central Hipotecario, que la hiperinflación y el abismo fiscal evaporaron. En 2010 el Tribunal Constitucional ordenó actualizar el valor y reanudar los pagos.
 
Gracias una investigación del periodista César Hildebrandt Chávez en 2006 se conoció el informe técnico elaborado por la Marina de Guerra, donde se reconocía que el Fokker F-27 tenía fallas técnicas y Villar carecía de mayor experiencia de vuelo. No obstante, aún quedan muchas preguntas sin respuesta.
 
Que el filme en cartelera sirva para recordar una tragedia que no debe olvidarse.

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