El jaqueado

 

Como en el ajedrez, al “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República le hicieron jaque sobre el tablero de juego.

Ante la amenaza poco velada de la nueva Presidenta del Consejo de Ministros para pretender “cargarse” el Congreso con torcidas interpretaciones sobre la cuestión de confianza, el sábado 26 del mes pasado la Cámara aprobó autorizar a la Mesa Directiva interponer una acción competencial ante el Tribunal Constitucional y solicitar una medida cautelar. Votaron a favor 98 congresistas, 10 en contra y hubo 4 abstenciones.

Como era de esperar, los magistrados constitucionales dieron la razón a los congresistas: aceptaron la medida cautelar. Los magistrados están convencidos que el “hombre sin sombrero” y su incompetente, corrompido e ideologizado Gobierno quieren forzar la disolución de la Cámara para “cargarse” el Congreso. Si los ministros insistiesen con su argumentación jurídica (como la “interpretación ejecutiva”, hechura del mentiroso Ministro de Relaciones Exteriores) y sus pretensiones sediciosas, el Gobierno nacional estaría en abierto desacato a la ley.

Por otro lado, el Congreso inició el proceso de destitución por “incapacidad moral permanente” del “hombre sin sombrero”. La moción, concienzuda y pacientemente redactada por el congresista Edward Málaga-Trillo, fue aprobada con 73 votos a favor, 32 en contra y 6 abstenciones. Aunque los opositores “de derecha” y “centristas” están lejos del mágico número 87 en la Cámara, sorprende las ausencias en la izquierda radical y cómo la cantidad de defensores del “hombre sin sombrero” se ha reducido bastante, comparado con los dos fallidos procesos anteriores. La destitución sólo podría prosperar si es apoyada por la facción de izquierda radical que responde al corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista.

Además, la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso aprobó dos dictámenes significativos: una modificación al Reglamento de la Cámara para debatir, votar y aprobar la suspensión presidencial. En la oposición “de derecha” quieren intentar la suspensión si no prospera la destitución. El otro dictamen es una reforma constitucional para recortar el mandato presidencial y parlamentario para que pueda convocarse elecciones generales el año próximo. Sin embargo, este dictamen choca con los plazos: no alcanzaría el tiempo para la aprobación en la Cámara (si es que se aprobase) y convocar comicios. Sin mencionar que el “hombre sin sombrero” se resistiría.

Por último, la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) que vino al Perú presentó su informe preliminar al Consejo Permanente. El texto es vergonzoso: habla de “racismo” o “sobre-libertad de expresión” y nada sobre corrupción administración u obstrucción a la justicia. Propone “tregua política” que suena a burla. Pese a que el “hombre sin sombrero” ha celebrado el informe, tampoco le dio la razón: ni una sola vez menciona “golpe de estado”.

Si el “hombre sin sombrero” está jaqueado, como en el ajedrez, ¿cuándo será el “jaque mate”?.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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