Recientemente, un centenar de militantes o afiliados
al movimiento “eco-rojo” Tierra y Dignidad (¿o Tierra y Libertad?, ya no sé)
renunciaron.
Tierra y Dignidad “prestó” la inscripción ante el
Jurado Nacional de Elección para el Frente Amplio, la facción de izquierda
radical que alcanzó representación parlamentaria. Es un feudo del ex sacerdote
católico Marco Arana, hoy congresista. Los congresistas Marissa Glave y Horacio
Zeballos, el economista Pedro Francke, el sociólogo Carlos Monge, el ex
viceministro de Gestión Ambiental José de Echave y otros se han ido con la ex
congresista Verónika Mendoza, quien pretende ser candidata presidencial
nuevamente, pero lejos de Arana.
Pese a que dentro y fuera del Frente Amplio niegan
la ruptura, sí ocurrió y a Mendoza parece no importarle. ¿Por qué?, ¿qué
proyecto tiene en mente?. Quizá la respuesta esté en el viaje a España que
Mendoza realizó en junio pasado, a invitación del partido político PODEMOS.
Fundado en 2014, PODEMOS es un partido liderado por catedráticos universitarios
e intelectuales jóvenes, identificados como “muy progres” o “rojos”. Tiene
vínculos con la teocracia islámica de Irán y la Venezuela bolivariana. Ya controla
ayuntamientos y comunidades autónomas y tiene escaños en el Senado, el Congreso
de los Diputados y hasta en la Euro-cámara.
En junio pasado se celebraron en España las segundas
elecciones generales en seis meses y PODEMOS esperaba superar en votos al
Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el viejo partido socialdemócrata,
cercado en el Perú al APRA, y convertirse en la segunda fuerza política.
Mendoza fue a celebrar con los jefes podemitas el esperado triunfo, pero el
resultado electoral fue malísimo: PODEMOS no aventajó al PSOE y hasta perdió
votos. Sin embargo, sí puede haber extraído dos lecciones para aplicar a la
política peruana.
Es inútil seguir buscando la “unidad” de la
izquierda radical. La alianza Izquierda Unida de la década de 1980 NO volverá.
El caudillismo es muy fuerte y las ambiciones personales, excesivas. Que
Gregorio Santos, el ex presidente regional de Cajamarca, haya sido expulsado
del maoísta Patria Roja por no desistir de su proyecto personalista “MAS
Democracia” y que la juventud maoísta se haya ido con él lo demuestra. Lo que
se necesita es un partido político bien organizado y con una marca potente,
capaz de “someter” a otros partidos de izquierda radical a aliarse con éste o,
incluso, “fagocitarlos”. Así hizo PODEMOS con los viejos comunistas españoles.
Apoyarse en sindicatos, “frentes de defensa” (¡qué
asco!), organizaciones populares, etc., no sirve. Se necesita mucha exposición
mediática del liderazgo, mucho activismo en redes sociales (Facebook, Twitter, Youtube),
abanderar muchas causas sociales, apelar a un mensaje más populista que
estatista o colectivista y alejarse de los “dinosaurios” de la izquierda
radical y atraer mucha juventud. La base votante de PODEMOS es esencialmente
juvenil, estudiantil y “progre”.
¿Mendoza habrá captado estas lecciones?, ¿las
pondría en práctica?, Quién sabe.

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