Según cifras
oficiales, en el Perú el número de contagiados por la pandemia viral COVID-19
superó los once mil. Hay más de mil cien hospitalizados y más de doscientos
fallecidos.
Además,
hay muchísimas empresas paralizadas y con riesgo de quiebra, un desempleo mayoritario
creciendo, una clase media “emergente” empobreciéndose rápidamente, pobres y
pobres extremos sobreviviendo y un ambiente social cargándose de frustración, cansancio,
impotencia y enojo. Por eso un “no, no y no” al Gobierno nacional de ese
“aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión
constitucional de 2018.
No,
no y no al Estado de Emergencia y el toque de queda en todo el país para
imponer el “aislamiento obligatorio”, vigente hace un mes, prorrogados hasta el
26 de abril y, quizá, hacia más allá, porque son humillantes y traumatizantes.
El Gobierno no los aprovechó para ralentizar el avance de la pandemia, mientras
impulsaba una detección masiva de contagiados para aislamiento y tratamiento, alistaba
camas de hospital y equipos necesarios y protegía a médicos y enfermeras. En
cambio, los utilizó para esconder su ineficiencia e ineptitud culpando a los
infractores. En el proceso, ha destrozado nuestra economía. Minería, pesca
industrial, agroindustria y construcción civil deben reactivarse pronto, con
debidos protocolos sanitarios.
No,
no y no al “atorrante” Ministro de Salud, quien habló de un “comando para
recoger cadáveres” dando por perdida la lucha contra el virus, no nos habla de
las muestras compradas o donadas que no aparecen y a quien aún esperamos el
resultado de su propio despistaje, porque no sabemos si está contagiado. No, no
y no a la jefa del “comando operacional” contra la pandemia, quien en Arequipa confesó
que los seis crematorios de Lima están “colapsados” (¿?). Sólo es la piñata que
el “aventurero” echará al fuego cuando llegue la hora.
No,
no y no al “burocrático” y criticado plan de reactivación económica aprobado
por la Ministra de Economía y Finanzas, cuyo reglamento fue publicado, que
parece acomodado para favorecer más a los bancos que a las empresas. No, no y
no a la Ministra de Trabajo y Promoción del Empleo, que ya aceptó la
“suspensión perfecta de labores” para no romper el vínculo entre empleados y
empleadores, pero con amenazas de fiscalización laboral y exigencia de adelanto
de CTS y gratificación de julio que la volverán inoperante, y quien ahora
prometió “asignaciones extraordinarias” a trabajadores PYME, cuando este
Gobierno tramposo es incapaz de distribuir eficientemente su (manoseado) bono
de 380 soles.
No,
no y no a los “caramelos envenenados” de este Gobierno: que los trabajadores
activos o “suspendidos” (sin garantía de mantener el empleo después) puedan
retirar parte del dinero de la CTS o el Sistema Privado de Pensiones, porque es
pan para hoy, hambre para mañana. No, no y no al odioso Presidente del Consejo
de Ministros, quien habló también que el Gobierno quiere usar nuestros datos personales
de la telefonía celular (sin libre consentimiento u orden judicial, sería inconstitucional)
para rastrear si cumplimos o no el “aislamiento”.
Por
supuesto, no, no y no al “aventurero” mentiroso, quien con su cara de cemento
armado dijo públicamente que las cifras están “bajando”. No, no y no a su deseo
de ahora multar hasta con 430 soles y pagaderos en 5 días útiles a quienes
violen acompañados el “aislamiento”, porque es otro maltrato más a quienes más sufren
no poder trabajar, no tener dinero ni tener comida. No, no y no a sus
expresiones de “volveremos a la normalidad el próximo año” o “la economía está
en hibernación”, porque continúa jugando con nuestras expectativas. Cegado por
su colosal soberbia (casi todos los medios de comunicación colaboran, a cambio
de publicidad estatal), no se percata que el país está llegando al límite de su
resistencia y paciencia y puede terminar explotando. Sólo faltaría la chispa
que encienda la pradera.
No,
no y no, mientras todavía podamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario