Sólo nos queda Dios ("ESPECIAL")


Ya llegamos a más de mil contagiados por la pandemia viral COVID-19 en dos semanas bajo Estado de Emergencia, toque de queda y “aislamiento obligatorio”.

Una treintena de pacientes ha fallecido por el virus y aumenta el número de hospitalizados. Sin embargo, el Gobierno nacional de ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 respondió con mayores restricciones a la libertad personal: ahora el toque de queda empieza a las 6:00pm y en Loreto, Piura, Lambayeque, La Libertad, Piura y Tumbes inicia a las 4:00pm. Quienes infrinjan su manido “aislamiento obligatorio” serán detenidos por el Ejército o la Policía Nacional y derivados al Ministerio Público para que el Poder Judicial les dicte prisión preventiva.

A diferencia de otros países vecinos como Argentina, Brasil, Colombia o Chile, en el Perú la principal preocupación del “aventurero” no son las muestras requeridas para detección masiva de contagiados por la pandemia, si habrá suficientes camas o respiradores artificiales en hospitales para pacientes que lo necesiten o si el personal sanitario está protegido contra el virus sino los infractores del Estado de Emergencia y el toque de queda, a quienes se dio el lujo de amenazarlos por televisión. Pues, les aseguro que a esos miles y miles de detenidos hasta ahora (nunca dicen si alguno está contagiado) se les sumarán más, porque cada vez será más evidente cuán asfixiante (e inútil) es tanta restricción a la libertad personal para detener la pandemia.

Este Gobierno es el más “poderoso” desde el retorno a la democracia en 2001, pero es el que menor seguridad y certidumbre transmite. No entiendo de qué sirve oír a la Ministra de Economía y Finanzas hablar de un fortísimo desembolso de dinero en la economía o que quienes dejaron de aportar al Sistema Privado de Pensiones podrán retirar el dinero si lo que queremos oír es cuando quienes no trabajan volverán a trabajar, si quienes aún tienen trabajo lo seguirán teniendo este mes o el próximo y cuando podrán volver a funcionar las empresas inoperativas y evitar (en lo posible) reducciones de personal o quiebres por insolvencia.

Tampoco entiendo de qué nos sirve oír a la Ministra de Desarrollo e Inclusión Social hablar que duplicarán o añadirán más beneficiarios al mentado bono de 380 soles si ya sabemos que el Padrón General del SISFHO no está actualizado desde 2013 o que el Gobierno entregará doscientos millones de soles a alcaldes para comprar comida y distribuirla a pobres y pobres extremos cuando en Lima hemos visto al Alcalde de Barranco guardando donaciones en su casa.

Mientras, el país está casi paralizado en la actividad productiva y comercial. Quienes no tienen ingresos fijos y tampoco les apetecen los aplausitos ridículos desde sus ventanas o cantar a viva voz “Contigo Perú” necesitan oír la verdad. Salvo escasas excepciones, todos los medios de comunicación y toda la opinión pública están “vendidos” al Gobierno. Por interés, miedo o presión, no critican nada, no cuestionan nada. El “aventurero” selecciona cuáles preguntas responder en sus aburridas conferencias de prensa y se contradice de un día para otro y los periodistas, callados. A mayor poder, mayor crítica, mayor cuestionamiento. Especialmente, si el Gobierno ya está usando a las fuerzas del orden para “intimidar” o “callar” voces disidentes.

Pienso en los meseros o cocineros de restaurantes, las estilistas de los salones de belleza, las vendedoras de ropa, los obreros de construcción, etc., y entonces veo a los presidentes regionales pidiendo un toque de queda desde las 2:00pm o al Decano del Colegio Médico pidiendo tres meses bajo el Estado de Emergencia y, sobre todo, a ese “aventurero” mediocre y embustero, falso profeta entre asustados y afligidos, convertido en “ídolo político” por los fariseos modernos de nuestras tierras, para saber (si es creyente) que sólo nos queda Dios.


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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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