Las cooperativas de ahorro y crédito están en el
debate político.
El fujimorismo en el Congreso “boicoteó” un proyecto
de ley para que la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) pueda regular las
cooperativas de ahorro y crédito surgidas desde la transición a la democracia
en 2001, porque se sospecha que muchas estarían “lavando activos”. El Fondo
Monetario Internacional y el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica
(GAFILAT) recomiendan al Perú una ley respectiva. Que no lo tengamos puede
constituir un obstáculo para nuestro ingreso a la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al cual venimos aspirando hace
varios años. No obstante, en la Cámara, los fujimoristas eran los más
furibundos defensores del cooperativismo sin regulación. Ni siquiera las dos
facciones de izquierda radical, que sí votaron a favor del proyecto de ley ya
dictaminado.
Breve síntesis histórica. El cooperativismo como forma
de asociación empresarial bajo una “economía solidaria” nace en el Perú a fines
del siglo XIX e inicios del siglo XX inspirado por el sindicalismo. En 1919 fue
fundada en Arequipa la primera cooperativa del país: la Cooperativa de Consumo
de los Empleados y Obreros de los Ferrocarriles del Sur. Fue el sociólogo y ex
diputado Hildebrando Castro Pozo el gran difusor del cooperativismo en el Perú,
pero fueron el APRA primero y después el Partido Comunista quienes lo
abanderaron.
En el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero
(1945-1948) se aprobaron varias leyes pro-cooperativistas, pero fue en la
década de 1950 cuando las cooperativas comienzan a surgir. Cooperativas de
ahorro y crédito, agropecuarias, consumo, servicios y vivienda. La Iglesia
Católica también empezó a promover el cooperativismo.
En 1964 se promulgó la primera ley general de
cooperativas. Al año siguiente, se creó el Instituto Nacional de Cooperativas
(INCOOP), que fue el inicio del fomento, la promoción y la protección del
cooperativismo por el Estado. La Constitución de 1979 lo consagró. En 1981,
bajo el gobierno de Acción Popular, el Congreso aprobó la segunda ley general
de cooperativas, que -copilada en un texto único diez años después- aún sigue
vigente. Al aumentar el desastre económico de la década de 1980, aumentaba “el
fomento, la promoción y la protección”. Al final, el Estado terminó “subsidiando”
a las cooperativas.
En 1992 la dictadura de Alberto Fujimori liquidó el
INCOOP. Un año antes se “cortó” “el fomento, la promoción y la protección”. Las
cooperativas de ahorro y crédito pasaron a regulación de la SBS y las demás
quedarían, a partir de 1996, bajo el Instituto Nacional de Estadística e Informática
(INEI). La SBS intervino y cerró todas las cooperativas de ahorro y crédito con
cuentas en rojo, quedando muy pocas. A partir de 2008, cuando el gobierno de
Alan García puso la promoción del cooperativismo como función del Ministerio de
la Producción, el número de cooperativas de ahorro y crédito ha comenzado a
dispararse.
Ahora el fujimorismo parece haber reculado y está
dispuesto a la regulación, pero...

No hay comentarios:
Publicar un comentario