El economista Jaime Saavedra no será más Ministro de
Educación por decisión del Congreso. La mayoría absoluta fujimorista en la
Cámara le aprobó una moción de censura.
Nombrado en 2013 por el gobierno de Ollanta Humala,
Saavedra fue ratificado este año por el Presidente de la República. El APRA lo
criticaba por la Ley Universitaria de 2014 y el fujimorismo por la “lenta” preparación
de Lima para los Juegos Panamericanos 2019.
Una denuncia por la televisora privada Panamericana TV
sobre la compra de laptops “por catálogo”,
cuya empresa proveedora habría depositado dinero a la jefa de logística y otros
funcionarios en el Ministerio de Educación, ardió Troya. Apristas y
fujimoristas consiguieron la interpelación a Saavedra. Esa sesión de la Cámara exhibió
bravuconería, cinismo y mediocridad en el fujimorismo. De 18 preguntas del interpelatorio,
sólo 4 eran por la denuncia periodística. Antes que terminara la interpelación,
los congresistas fujimoristas Luis Galarreta (“pistolero político”), Héctor
Becerril (“boca floja”), Cecilia Chacón (no sabía qué es un “déficit fiscal”) y
Rosa Bartra (con look “Candy”) recogían
firmas para la moción de censura. “Por
nuestros niños, por una educación de calidad, por la lucha contra la corrupción,
¡vamos por la censura!”, dijeron. Tres congresistas apristas se les sumarían.
¿Hay afán moralizador del fujimorismo?. Juzgue usted.
Hace un par de días el diario La
República denunció que el Congreso había comprado computadoras, también “por
catálogo”, a una empresa proveedora con domicilio tributario desconocido y
escaso capital inicial. Según la Contraloría General de la República, son casos
similares. El jefe de logística debe explicaciones, pero los fujimoristas NO
han responsabilizado a la presidenta de la Cámara, Luz Salgado, como sí hicieron
con Saavedra. Junto al Oficial Mayor del Congreso (hombre siniestro),
denunciaron una “campaña de desprestigio”.
Mientras el Presidente del Consejo de Ministros dijo
públicamente que Su Excelencia estudiaba plantear una cuestión de confianza
ante la Cámara por Saavedra. Si los fujimoristas la negaban, caía el gabinete
ministerial. Entonces aceptarían cualquier nuevo gabinete, porque si también le
negaban la cuestión de confianza, el Presidente de la República disolvería la
Cámara y convocaría elecciones parlamentarias. El fujimorismo no se arriesgaría
a perder la mayoría absoluta obtenida este año. Finalmente, Su Excelencia optó
en Mensaje a la Nación no usar esta facultad de la Constitución de 1993, llamó al
“diálogo” con los partidos políticos y pidió a los fujimoristas “reflexionar”
sobre la censura a Saavedra.
Si el Presidente de la República quería aislar
políticamente al fujimorismo y hacer que pague el “costo político” de seguir
con la moción de censura en la Cámara a Saavedra, acertó. Si cree que su
Gobierno no se ha debilitado en esta primera crisis política con el Congreso, erró.
Si habría “diálogo”, veremos. Al menos, que Su Excelencia entienda cómo lo
están tratando los fujimoristas. A ver si reacciona mejor la próxima vez.
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