Los injerencistas ("ESPECIAL")

 

La caída del gobierno de Pedro Castillo el 07 de diciembre ha provocado el más ramplón, grosero e inédito injerencismo extranjero sobre el Perú.

El principal injerencista es el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. Un “nacionalista de izquierda”, se encariño con Castillo, el hombre que vestía sombrero, el año pasado cuando éste visitó México. Desde antes del 07 de diciembre López Obrador defendió públicamente a Castillo. No tuvo escrúpulos en mentir diciendo que Castillo era “víctima del racismo” de las elites limeñas. Con gran cinismo, criticó al Congreso, el Ministerio Público, el Poder Judicial y los grandes medios de comunicación en el Perú. Incluso amenazó con venir al país para defender a Castillo, quien en ese momento debía enfrentar la tercera moción de destitución por “incapacidad moral permanente” (el mandatario mexicano se burló de la Constitución de 1993) en el Congreso.

Tras el 07 de diciembre López Obrador ha coqueteado con la posibilidad del asilo político a Castillo y su familia. El embajador mexicano en Lima visitó a Castillo en prisión. Como el “hombre sin sombrero” nunca llegó hasta la embajada, la posibilidad de asilarlo es mínima. No obstante, López Obrador ha seguido hablando sobre el Perú, defendiendo a Castillo y negándose a reconocer el nuevo Gobierno. Por último, la Presidenta de la República informó en una entrevista de TV que México otorgó asilo a la esposa de Castillo (investigada en fiscalía por corrupción administrativa) y sus dos hijos, Arnold y Alondra. En el asilo no estaría incluida la cuñada de Castillo, criada como hija, quien debe afrontar la justicia. Al estar la familia en la embajada, al Gobierno nacional solamente le queda dar los salvoconductos para que dejen el país.

El presidente colombiano Gustavo Petro también ha intervenido abiertamente en los asuntos internos del Perú. Petro, quien sólo vio una vez a Castillo este año, de repente está muy preocupado por él. Pidió la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para velar por la integridad física de Castillo. Atacó a los opositores de Castillo por “haber provocado” su caída. Fresco, se ofreció como “mediador” entre la Presidenta de la República y su Gobierno y las salvajes y criminales turbas de izquierda radical. Hasta ahora México y Colombia no reconocen la sucesión constitucional en el Perú.

Otros injerencistas son el presidente boliviano Luis Arce y el presidente argentino Alberto Fernández. Arce culpó a la “oligarquía peruana” de haber derrocado un “gobierno del pueblo”. Fernández, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, hizo circular el ofensivo comunicado conjunto de Argentina con México, Colombia y Bolivia, donde siguen tildando de “presidente” al preso Castillo y no reconocen el nuevo Gobierno. Este comunicado motivó que la Ministra de Relaciones Exteriores llamé en consulta a nuestros embajadores ante los cuatro países. Finalmente, Honduras, bajo el gobierno de Xiomara Castro, no ha descartado otorgar asilo político a Castillo si éste lo pidiese y tampoco ha reconocido a la Presidenta de la República.

Al otro lado, Cuba, Venezuela y Nicaragua, las tres dictaduras del subcontinente, mediante un comunicado de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), también rechazaron el supuesto “golpe de estado” contra Castillo en el Perú y su encarcelamiento, además de no reconocer al nuevo Gobierno. Chile, bajo el gobierno de Gabriel Boric, pese a su izquierdismo, sí reconoce a la Presidenta de la República.

¿Por qué toda esa “solidaridad” izquierdista?. Quizá, porque la peor pesadilla de todos ellos es terminar como Castillo. Supongo es la mano tendida al “hermano caído en desgracia”.

 

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