Otra vez el fujimorismo hizo gala de prepotencia y
abuso en el Congreso.
En la misma sesión en la cual se votaron el proyecto
de ley sobre el “IGV justo” (tema para otro artículo, porque la iniciativa
afectará la recaudación tributaria y "pervertirá" el crédito fiscal)
y una moción de orden del día condenando los últimos sucesos de violencia y
represión política en Venezuela, la mayoría absoluta fujimorista en la Cámara
nombró a los tres directores que le corresponden para el Banco Central de
Reserva. A partir de ahí, le han llovido críticas.
Primero, la Cámara nombró a Elmer Cuba, economista sin
militancia partidaria. Le siguió José Chlimper, economista y agroexportador,
hoy secretario general del fujimorismo y quien está involucrado en el escándalo
de audios editados presentados por los periodistas Hugo Guerra y Fernando Viaña
para desacreditar la denuncia periodística contra el entonces secretario
general, el ex congresista Joaquín Ramírez, durante la pasada campaña
electoral. Por último, Rafael Rey, ingeniero industrial, ex diputado y ex
congresista, Ministro de la Producción y después Ministro de Defensa durante el
gobierno de Alan García, a propuesta del APRA. Rey es un fanático religioso
católico, que también ha sido un panfletario filo-fujimorista.
Según la Constitución de 1993, el Banco Central de
Reserva tiene como función principal la estabilidad macroeconómica, además de
regular la moneda y el crédito financiero y administrar las reservas
internacionales. La ley orgánica de 1992, modificada en 2010, señala que los
directores deben ser personas con “solvencia moral” y “basto conocimiento en
economía y finanzas (entiéndase teoría y política monetaria)”. Chlimper no
cumple con el primer requisito y Rey con el segundo.
¿Por qué el fujimorismo se mete en este lío?. Se
especula mucho, pero el fujimorismo es un movimiento político bastante
“sectario”: los militantes o simpatizantes suelen beneficiarse entre ellos y
protegerse entre sí. Por eso la reacción furibunda desde el Congreso y los
medios de comunicación de fujimoristas o filo-fujimoristas defendiendo a
Chlimper y Rey.
Quienes más fuerte critican son los “rojos” del Frente
Amplio, esa facción de izquierda radical con representación parlamentaria, pero
-como refiere el periodista Juan Paredes Castro- es una crítica cínica, porque
a ellos no les gusta este Banco Central de Reserva. Quieren volver al esquema
de la Constitución de 1979, en el cual la estabilidad macroeconómica no era la
función principal del ente emisor y, además, debía actuar en “función social”
de la economía y ayudar a todos “los sectores de actividad y población”
conforme a los “planes de desarrollo”.
A pesar que estudiantes de la Universidad del
Pacífico, la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos y otras marchen por las calles contra esta decisión del
Congreso, dudo que el fujimorismo recule. Esta mayoría absoluta está “ebria” de
poder y sólo cuando pase por las urnas en la siguiente elección parlamentaria se
le quitará la “embriaguez”.

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