Durante la Cumbre APEC en Lima ocurrió una tragedia.
Al iniciar una función matutina de pre-estreno para
críticos cinematográficos en las salas de cine UVK del centro comercial
Larcomar en Miraflores surgió un incendio. Las llamas pudieron ser apagadas por
los bomberos, pero el humo se había esparcido por los ambientes. Cuatro
empleados de UVK murieron por asfixia. Según la Policía Nacional, el fuego se
originó por un corto circuito en la instalación eléctrica.
Al inicio los dedos acusadores señalaron a Larcomar,
pero después periodistas de TV, radio o prensa escrita y el Ministro del
Interior acusaron a las salas de cine UVK, porque no habrían tomado las “precauciones
de seguridad”. Sin embargo, alguien llama la atención por la vehemencia de sus
señalamientos: el alcalde de Miraflores, Jorge Muñoz.
En el cargo desde 2011 Muñoz dijo, primero, que Larcomar
y UVK tenía un sistema de seguridad que “no era de su gusto”. El sistema de
seguridad no es “a gusto” del Alcalde de Miraflores, sino conforme a la
normativa del INDECI, el Instituto Nacional de Defensa Civil.
Después Muñoz culpó al gobierno de Ollanta Humala,
porque en 2014 “flexibilizó” las exigencias de seguridad y afirmó que UVK tenía
el certificado de INDECI “vencido”. Esa “flexibilización” fue por una
resolución del INDECOPI contra las barreras burocráticas. Antes la renovación
era cada dos años: fuente de corrupción municipal. Hoy los certificados no
tienen vencimiento. INDECOPI nunca prohibió inspecciones municipales, sólo la
renovación bianual. Incluso en marzo pasado inspectores de la Municipalidad
Distrital de Miraflores habían visitado Larcomar y las salas de cine UVK y
dieron el visto bueno.
Al transcurrir los días, Muñoz volvió a aparecer ante
los medios de comunicación diciendo que el certificado de INDECI se lo había
dado a UVK la Municipalidad Metropolitana de Lima. Larcomar está en el distrito
limeño de Miraflores, el gobierno local tiene jurisdicción y Muñoz y sus
funcionarios de fiscalización y control han tenido bastante tiempo para darse
cuenta de “irregularidades”.
Al cierre de este artículo, Muñoz apareció otra vez
declarando que UVK habría “modificado” camerinos en las salas de cine de Larcomar
para instalar oficinas administrativas y que había sido sin autorización
municipal. Salvo que la modificación hubiese alterado deficientemente la
instalación eléctrica o las salidas de emergencia, ¿qué tiene que ver con el
incendio?, ¿los inspectores no se dieron cuenta en marzo pasado?.
UVK manejó mal lo sucedido (debieran despedir a todos
los ejecutivos de relaciones públicas): tras seis de días de escuetos
comunicados, recién apareció alguien. No obstante, ¿por qué Muñoz quiere mostrarse
duro contra UVK y, al mismo tiempo, no permite que los regidores distritales
investiguen la tragedia?, ¿será cierto el rumor político que Muñoz renunciaría
a Somos Perú el próximo año para ser el candidato del Presidente de la
República a la Alcaldía de Lima en las elecciones municipales y regionales de
2018?.
Ojalá esta tragedia NO quede sin responsables.

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