Mientras el Presidente de la República asienta su
Gobierno, los escándalos en el Congreso continúan y se realiza la Cumbre de las
Américas, otro hecho pasa inadvertido.
Este viernes vence el plazo de 60 días que el Jurado
Nacional de Elecciones dio al alcalde de Lima, Luis Castañeda, para que
conteste un pliego de 141 preguntas de una “rendición de cuentas”. En 2016 el
colectivo “Habla Castañeda”, encabezado por el regidor metropolitano de
oposición Hernán Núñez, organizó la recolección de firmas para solicitar a
Castañeda una rendición de cuentas por su administración.
La Constitución de 1993 y la Ley de Participación y
Control Ciudadanos de 1994 contemplan la rendición de cuentas a cualquier
autoridad si se presentan 25 mil firmas ante la Oficina Nacional de Procesos
Electorales. Las rúbricas son verificadas por el Registro Nacional de
Identificación y Estado Civil. Una vez validadas, el Jurado Nacional de
Elecciones activa la rendición de cuentas y envía a la autoridad el pliego de
preguntas y le otorga un plazo para responder. Si rehúsa responder, es pasible
de denuncia penal.
Núñez y su colectivo ciudadano quieren que Castañeda
responda por distintos aspectos de gestión edil, pero éste ha menospreciado la
iniciativa: primero dijo que ya había respondido, aunque nunca aclaró qué ni
ante quiénes. Después alegó que no sabía las preguntas y pidió ampliación del
plazo. Por último, sus simpatizantes hicieron circular por las redes sociales Facebook y Twitter un supuesto pliego de preguntas ya respondidas, que es
falso.
Aunque varias de las 141 preguntas de Núñez son
irrelevantes (¿agricultura urbana?), hay otras que sí merecen respuesta de
Castañeda: por ejemplo, el by pass y
la alameda 28 de Julio, obra pública tan emblemática como innecesaria, que
habría costado el triple del monto presupuestado. Otra: por qué los puentes
peatonales del circuito de playas de la Costa Verde, que quedaron inconclusos
antes de 2015, están abandonados.
No sé ustedes, pero quisiera saber por qué todavía
no se inauguran las obras de la concesionaria vial Línea Amarilla, a pesar que
Castañeda había prometido reiteradamente inaugurarlas pronto. De igual modo,
por qué se adjudica como obras propias la construcción de puentes peatonales y
pasos a desnivel de la concesionaria vial Rutas de Lima y cuánto le costado a
la ciudad el retraso en las obras del Derby como consecuencia de la negativa a
pagar el justiprecio por terrenos expropiados al Jockey Club.
Que Castañeda nos hable del “desfinanciado” y “colapsado”
sistema de transporte público masivo Metropolitano. También sobre los
corredores viales, que están mostrando limitaciones y deficiencias. Por favor, háblenos
qué ha hecho por aliviar el tráfico vehicular limeño que no sea proponernos más
by pass y más ampliaciones de
avenidas.
Podría continuar, pero faltaría espacio.
Simplemente, que Castañeda hable, pero lo que la mayoría de limeños y limeñas
queremos oír, no lo que él cree que queremos oír. Si no, será el acabose del
político más indolente que haya ocupado el Palacio Metropolitano.

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