El anuncio del Presidente de la
República para querer adelantar las elecciones generales de 2021 al siguiente
año aún tiene distraída a la nación.
El entusiasmo con el proyecto de
reforma constitucional para el adelanto electoral entre periodistas,
intelectuales y hasta artistas ha sido notable. Sin embargo, no creo será
aprobado por el Congreso -menos ratificado en referéndum- y todo no sería más
que otra “manipulación” política del Presidente de la República para disfrazar
su ineptitud de gestión.
Asombra la postura irascible y
hasta tremendista de personajes mediáticos como el abogado Aldo Mariátegui, el
escritor Víctor Andrés Ponce, las periodistas Diana Seminario (una católica
ultramontana) y Martha Meier Miró Quesada (muy cercana a Martha Chávez durante
la dictadura de Alberto Fujimori) y el administrador de empresas Phillip
Butters. Han hablado o escrito una sarta de alegatos o calificativos cargados
de odio y desprecio contra Su Excelencia, el Gobierno nacional y la propuesta
de adelanto de elecciones. Mariátegui, por ejemplo, calificó de “provinciano
resentido” al Presidente de la República (encima, ¡racista!) y Ponce alerta rabioso
del “peligro comunista” sobre el Perú.
¿Qué tienen en común Mariátegui,
Ponce, Seminario, Meier Miró Quesada y Butters?. Alentaron que ese “aventurero”
mediocre del cual hoy reniegan esté en el Palacio de Gobierno. Contribuyeron a
socavar el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, iniciado en 2016, atacándolo sin tregua
y justificando -en mayor o menor grado- a la pendenciera mayoría absoluta del
fujimorismo en el Congreso y el “berrinche” de doña Keiko F., ex congresista,
dos veces candidata presidencial y lideresa fujimorista, quien rehusaba aceptar
su derrota electoral.
Mariátegui, Ponce, Seminario, Meier
Miró Quesada y Butters aplaudieron la sucesión constitucional de 2018 tras la
forzada renuncia de Kuczysnki (las crisis políticas no se resuelven con
elecciones), culpándolo de su caída. Incluso “Alditus” (como gusta a Mariátegui
que lo llamen las jovencitas) se burlaba de quienes querían elecciones
anticipadas diciendo “Sereno moreno”. Sonrieron. Creyeron que quien llegaba al
poder era un “hombre de paja”, un tributario de Doña Keiko y el fujimorismo. No
les interesó la felonía de quien traicionaba a Kucyznski. Tampoco la ingratitud
hacia él y sus correligionarios (Mercedes Aráoz, ejemplo), la malcriadez frente
a la bancada oficialista ni la vanidad de quien se rodea sólo de
incondicionales.
Si ellos hubieran sabido que Su
Excelencia traicionaría a Doña Keiko, el fujimorismo y demás que le ayudaron a
alcanzar el poder, no hubiesen aceptado la sucesión constitucional y habrían
bramado por elecciones anticipadas. El apego democrático del que presumen
dependería de sus posiciones político-ideológicas.
A quienes nunca hemos apoyado a este
Presidente de la República “gris”, nos repulsa la “adulación mediática” y el “endiosamiento
colectivo” que recibe, pero le seguimos adversando, sin importar tendenciosas
encuestas de opinión, con las instituciones y el imperio de la ley.

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