El polémico abogado Aldo
Mariátegui afirmaba mediante su columna de opinión en el diario Perú21 que
peruanos y peruanas tan rápido nos hemos olvidado del fallo de La Haya sobre
límite marítimo con Chile, que cumple un año.
En medio de la alborotada
coyuntura política, recordemos: hace un año el Tribunal Internacional de
Justicia de La Haya, Holanda, resolvió a favor del Perú una controversia de
límites marítimos con Chile originada por la ausencia de una delimitación en el
mar, en contraste con el límite terrestre establecido en el Tratado de Lima de
1929. La sentencia de obligatorio cumplimiento trazó una bisectriz desde el Hito
1 en tierra, sin señalar dónde corresponde el “Punto Concordia” o inicio del
límite terrestre creándose un “triángulo” en tierra y formándose el fenómeno
jurídico de “costa seca” (playa peruana, mar chileno), motivo de controversia
en Chile. Por último, el fallo entregó más de 50 mil kilómetros cuadrados de
mar, 22 mil de los cuales eran considerados aguas chilenas y el resto, alta
mar. Aunque el Perú no obtuvo todo lo que buscaba al presentar la demanda ante
La Haya en 2007, salió ganando.
Volviendo a Mariátegui: ¿por qué
pocas personas han recordado este evento histórico?, ¿no le ganamos a Chile,
nuestro viejo adversario?. Considerando que no todos en el Perú son como él,
que le suele brotar su lado anti-chileno (también anti-peruano), prefiero
hablar de tres sectores socioculturales imaginados por quien escribe:
resignados, contrarios y pragmáticos.
Los resignados son quienes han
interiorizado tan profundamente el rol-víctima del Perú en la Historia (conquistados,
derrotados, robados, etc.), que una victoria peruana les parece algo ajeno, difícil
de asimilar. Creen que Chile siempre superará al Perú, porque es un país más
rico, más estable, más culto, más ordenado, más moderno. Liberales o marxistas
no podemos creer en el “determinismo histórico”.
A reglón siguiente, los
contrarios, quienes transpiran la guerra contra Chile (1879-1883) y se
consuelan soñando con que en la década de 1970 la dictadura del general Juan
Velasco Alvarado hubiese guerreado contra el Chile bajo la dictadura del
general Augusto Pinochet pudiendo ganarle para recuperar Arica y Tarapacá, perdidos
en 1881. No quieren o no pueden entender que una guerra entre el Perú equipado
con armamento de la entonces Unión Soviética y Chile armado por los Estados
Unidos hubiese sido un peligroso episodio más de la Guerra Fría contra la paz
mundial, sin buen final para ambos países.
Por último, los pragmáticos. Son
quienes no ven a Chile como enemigo ni rival sino como “amigo”, “socio” o “modelo”.
Saben que el Perú exporta mucho a Chile (desde minerales hasta alimentos), empresarios
chilenos han invertido mucho dinero en el Perú (traen capitales y conocimientos,
generan empleo), muchos compatriotas viven en Chile, la Historia es historia y el
Perú se parece más a Chile que a Bolivia, el otro protagonista de la guerra del
siglo XIX.
Salvo mejor parecer, creo que la
mayoría en el Perú no es indiferente sino pragmática.

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