Cuando parecían tranquilos, homofóbicos en la
Iglesia Católica y las iglesias evangélicas volvieron al ataque. Esta vez la
emprendieron contra el nuevo Currículo Nacional de Educación Básica, que
entrará en vigencia en 2017.
Como parte de las reformas iniciadas desde 2013, el
Ministerio de Educación creó un nuevo Currículo Nacional de Educación Básica
para reemplazar el elaborado en 2009. Brevemente, entre las novedades destacan:
uniformidad para escuelas estatales y privadas y también para la enseñanza por
discapacidad y la educación para adultos. Contextualiza la educación, conforme
a diferencias geográficas, culturales y sociales: los gobiernos regionales pueden
elaborar currículos regionales. Cambia la vieja calificación vigesimal por una
calificación alfabética con conclusión descriptiva.
Sin embargo, el motivo de la nueva arremetida
homofóbica es la mención a la “igualdad de género”, que señala a docentes y
estudiantes no hacer distinciones entre varones y mujeres más allá de la condición
biológica. Tibiamente, pretende transformar las situaciones de desigualdad
impuesta por la sociedad. Homofóbicos de la Iglesia Católica y las iglesias
evangélicas han gritado “ideología de género” y “fomento” a la homosexualidad.
Han suscrito una “declaración”, con el respaldo del alcalde de Lima, Luis
Castañeda (¡para eso sí es bueno!), y los congresistas Salvador Heresi (por su
pasado socialcristiano), Julio Rosas (pastor evangélico fanático) y general
Marco Miyashiro, otrora respetado jefe policial antiterrorista, quien
cobardemente bloqueó su cuenta de la red social Twitter para que no le respondan el mensaje homofóbico enviado.
¿Tienen algo de razón?. Ninguna. Lo que llaman “ideología
de género” son los “estudios de género”. Es un campo interdisciplinario basado
en el estudio académico-científico de temas como la mujer, el feminismo, el varón y la comunidad
LGTB (lesbianas, gays, transexuales,
trans-géneros y bisexuales), aunque lo último no está en el mentado currículo.
Esos temas se centran en el género y la sexualidad presentes en literatura y
lenguaje, historia, politología, sociología, antropología, comunicación social,
desarrollo humano, derecho y medicina humana.
Filosóficamente, es difícil de entender, pero el fin
es erradicar poco a poco el machismo y la homofobia persistentes en la sociedad
desde una “perspectiva de género”. A eso se oponen estos homofóbicos, quienes se
disfrazan como “defensores de la vida y la familia” y se dicen “tolerantes”,
pero están obsesionados con la homosexualidad y agreden verbalmente a quienes
les discrepen. Ya crearon la iniciativa “Con mis hijos no te metas” y amenazan
con marchas callejeras y recolección de firmas. Al otro lado, la iniciativa “Con
la igualdad no te metas” pretende contrarrestar.
Padres y madres de familia sabemos que el hogar es
el primer formador del niño o la niña sobre el mundo. Después le sigue la
escuela. Un currículo educativo no cambia lo que se aprende en casa. De ahí que
la tolerancia no se pueda enseñar en un aula sino con el ejemplo de los
adultos.

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