San Isidro y Magdalena, se pasaron del límite

Espectáculo patético y vergonzoso. Serenos uniformados de los distritos capitalinos de San Isidro y Magdalena del Mar peleándose en plena vía pública, frente a efectivos de la Policía Nacional y filmados por camarógrafos de televisión.

No es la primera vez. Sea por licencias de edificación, colocación de paneles de publicidad institucional o celebración de actividades públicas (como el reciente concierto gratuito del saxofonista Jean Pierre Magnet y sus asistentes “bañados” por agua de aspersores) estos emblemáticos municipios mesócratas muestran una ridícula incapacidad mutua para resolver este conflicto limítrofe.

No es el único conflicto limítrofe en el Perú. En el caso de Lima, tampoco: San Martín de Porres e Independencia tienen uno, que la Presidencia del Consejo de Ministros pretende resolver con un proyecto de ley enviado al Congreso y que ya tiene rechazo vecinal. Respecto a San Isidro y Magdalena del Mar, el alcalde de este último (en 2009 fue Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento bajo el gobierno de Alan García) ha pedido la intervención de la Municipalidad Metropolitana de Lima, pero su contraparte del otro municipio (el hombre de las “enormes cejas”, quien además fue jefe de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria durante el gobierno de Alejandro Toledo) es intransigente y afirma que sólo impone “el principio de autoridad”.

¿Por qué este conflicto?. Cuando en 1931 la Junta Nacional de Gobierno presidida por el ex senador David Samanez Ocampo creó mediante decreto-ley el distrito de San Isidro (¿para qué?, únicamente Dios sabe) quitándole una parte de territorio a Magdalena del Mar fijó unos límites que hoy en día nadie conoce bien dónde están. Ahí está el resultado de esa tradición política de crear municipios por intereses clientelares, que en 2014 el Congreso ha resucitado después de once años creando el distrito de Mi Perú, a partir de Ventanilla en el Callao.

¿Cómo resolver los conflictos limítrofes?. Empezando con San Isidro y Magdalena del Mar, el congresista Mauricio Mulder propuso una idea interesante: ¿por qué no consultar a la ciudadanía involucrada mediante referéndum?. La Constitución de 1993 y la Ley de Participación y Control Ciudadanos de 1994 permiten que el Jurado Nacional de Elecciones convoque a referéndum en materias de descentralización (delimitación territorial, por ejemplo) para que la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil se encarguen de preparar y realizar la consulta popular. Si los alcaldes dicen que representan los intereses de sus vecinos y vecinas (algo de lo que siempre dudo, por cierto), no debieran rechazar una iniciativa así. Que las ánforas hablen y gane la solución con mayor porcentaje de votos válidos. Eso es la democracia.

Si San Isidro y Magdalena del Mar lograsen resolver este antiguo conflicto limítrofe mediante un referéndum, este método podría reproducirse al resto del país. Que den ejemplo de institucionalización y no se pasen del límite, de nuevo.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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