Susana Villarán, la reina de los ambulantes informales


Vendedores de ropa y calzado, vendedores de juguetes o animales, vendedores de comida, etc. Esas personas y más han invadido las calles del Centro Histórico de Lima. Según el diario El Comercio, sumarían cinco mil.
 
Recientemente, la Municipalidad Metropolitana de Lima, liderada por la alcaldesa Susana Villarán, aprobó una nueva ordenanza municipal sobre comercio ambulatorio, que reemplazó a otra de 1985, modificada en 2004. De acuerdo a la nueva ordenanza, a todos los vendedores ambulantes que han “tomado” las calles del centro capitalino desde 2011 se les autorizará a permanecer sin permisos por dos años, no uno como antes: tiempo excesivo que fomentará la presencia de más vendedores ambulantes.
 
Por acción o inacción de Villarán, lentamente el Centro Histórico está regresando a los tiempos del alcalde Alfonso Barrantes (1984-1987) cuando millares de vendedores ocuparon calles y avenidas para el comercio ambulatorio. Debido a la mentalidad “pequeño-burguesa” de Barrantes, el centro de Lima era sinónimo de insalubridad, tugurización e inseguridad. Sin embargo, Doña Susana no es Don Alfonso, porque su administración no ha tenido ningún inconveniente en promover la inversión privada en concesiones viales con grandes y modernos consorcios.
 
¿Por qué Villarán ha tolerado el comercio ambulatorio informal?. Para tener una “base de apoyo electoral”. Necesitaba más limeños y limeñas que votarán por ella para las elecciones municipales-regionales de 2010 y por la opción del NO durante la campaña para la consulta popular de revocatoria del mandato de Doña Susana y sus regidores en 2013. Erradicar a los vendedores ambulantes informales hubiese significado pérdida de votos y la misma lógica “electorera” pensaba utilizar para los próximos comicios de octubre.
 
No obstante, las imágenes del Jirón de la Unión, el Parque Universitario, las avenidas Nicolás de Piérola y Abancay, los jirones Cusco y Andahuaylas, el Mercado Central, etc., ocupado de día y noche por hombres y mujeres que venden lo que sea y al precio que sea causaron el rechazo de la opinión pública (excepto periodistas e intelectuales “villaranistas”, que parece nunca transitan por el Centro Histórico) y el grueso de la ciudadanía. Por eso la comuna emprendió un primer operativo del Serenazgo y la Policía Nacional para desalojar vendedores ambulantes informales cercanos al emporio comercial Mesa Redonda.
 
Cínicamente, Doña Susana ha defendido su ordenanza diciendo que es un “nuevo reglamento con derechos y responsabilidades gracias al trabajo conjunto entre comerciantes y autoridades”, mientras afirmaba que erradicará el comercio ambulatorio informal, heredado de los “anteriores alcaldes”.
 
Si el ex alcalde Luis Castañeda (con quien nunca simpaticé) quería que Lima se pareciera a Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile), Bogotá (Colombia) o México DF (México), Villarán ha conseguido en tres años que el corazón de la capital peruana se parezca a Puerto Príncipe, la ciudad capital de la pobrísima Haití. Acuérdense el día de las elecciones.


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