El
Ministerio Público firmará el “Acta de Acuerdo Preparatorio de Colaboración y
Beneficios” con la empresa constructora brasileña Odebrecht y este acuerdo no
es del agrado de ciertos personajes.
Este
acuerdo es parte de la colaboración que Odebrecht tiene con la fiscalía
especializada en la “operación Lava Jato” para revelar la mega-corrupción de
esta empresa constructora con el Estado, entre 2005 y 2014, y poder acusar a participes,
cómplices y beneficiarios.
Hasta donde
se sabe, el acuerdo tiene cinco puntos: el primero es el monto de la reparación
civil. La cifra sería 675 millones de soles. Además, el pago se haría en 15 cuotas
anuales, a partir de una primera de 80 millones este año. Odebrecht pagaría “la
mitad” de lo que la Contraloría General de la República había calculado en
daños: 1,250 millones de soles.
El segundo
punto es sobre las obras cuestionadas. Odebrecht reconoce responsabilidad por
actos de corrupción en la obra civil de la Línea 1 del Metro de Lima, los
tramos 2 y 3 de la carretera IIRSA Sur, la autopista Costa Verde Callao y la
Vía Evitamiento en Cusco. Obvio, el acuerdo no impediría que se pueda
investigar a Odebrecht por otras obras, si se hallasen indicios.
El tercer
punto es que Odebrecht pueden volver a participar en licitación de obras
públicas o concesión para infraestructura con el Estado. Sin contar que, según
la alta gerencia de la empresa, Odebrecht ya no estaría interesada en obras
públicas sino en el ¡negocio inmobiliario!, se necesita que siga funcionando
para cobrarle.
El cuarto
punto es que Jorge Barata, el ex CEO de Odebrecht Perú, no será acusado, a cambio
se convertirá en “colaborador eficaz” y contará todo lo que sabe. Al fin de
cuentas, Barata no es peruano y él ya enfrenta a la justicia de Brasil. En el
último punto, Odebrecht se compromete a entregar toda la documentación, incluso
a que sus ejecutivos vengan al Perú para colaborar o declarar, si se
requiriese.
El acuerdo
se sustenta en la ley que “asegura el pago inmediato de la reparación civil a
favor del Estado en casos de corrupción y delitos conexos” del año pasado, la
cual reemplazó al decreto de urgencia de 2017. Durante el debate en el
Congreso, se indicó que la ley garantizaba la operatividad de las empresas
investigadas, además de incentivarlas a participar como colaboradoras eficaces.
El fujimorismo y el APRA la votaron, junto a otros grupos políticos. Sin
embargo, fujimoristas y apristas ahora están contra el acuerdo de la fiscalía.
Parte de la
demagogia fujimorista y aprista -con comparsa mediática- es que Odebrecht debe
irse del Perú, pero si se fuera, no habría reparación civil ni colaboración
eficaz. Sin contar la afectación a proveedores y acreedores. También alegan que
15 años es un plazo muy largo para una reparación civil tan “pequeña”. No
obstante, Odebrecht no tendría liquidez suficiente para pagar un monto más
elevado e inmediato. Intentar cobrarle más y ya, sería absurdo.
En lo
personal, castigar a Odebrecht no es primordial sino a quienes la utilizaron
para enriquecerse en agravio del Estado.

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