Gris primavera política


Ya brilla el Sol y se siente calor, pero estos días para el Perú siguen siendo políticamente grises.

Bajo el contexto del 140 Aniversario del Combate de Angamos en 1879, el “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 dijo públicamente que (ahora) “estamos en camino a la democracia”. Mejor dicho, según este tipejo con la cara de cemento armado, él está “inaugurando” la democracia en el Perú. ¿No tuvimos una transición a la democracia en el año 2000?, ¿no tuvimos cinco gobiernos democráticos consecutivos (Valentín Paniagua, Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczysnki)?, ¿no tuvimos cuatro comicios generales libres desde 2001?. Replico, ¿quién votó (directamente) al “aventurero”?, ¿quién le eligió?. Nadie.

Ante las críticas -legítimas y válidas- a su designación, la nueva Ministra de Economía y Finanzas respondió diciendo que éstas tenían trasfondo “machista”. Ni que ella fuera la primera mujer titular de Economía y Finanzas. La primera fue la economista Mercedes Aráoz en 2009. En lugar de demostrarnos cuán competente es hablando de ejecución presupuestal, inversión pública, metas de reducción de déficit fiscal o índices de productividad y competitividad de la economía nacional, nos ha demostrado que sólo es una activista “progre”.

También el nuevo Presidente del Consejo de Ministros dijo públicamente que el Gobierno nacional “no interferirá” con la elección al Congreso en enero, convocada tras la (polémica) disolución de la Cámara el 30 de septiembre, ni presentará candidatos parlamentarios. Al Gobierno del “aventurero”, que ha convertido la mentira en “política de estado”, no le creo. Habrá candidatos “gobierneros”. Tal vez no abiertamente. Atentos.

La oposición y gran parte de la opinión pública quieren que el Tribunal Constitucional resuelva la “acción de competencias” presentada por el Presidente del Congreso sobre la disolución de la Cámara, “rojos”, “rojimios” y el “aventurero” no quieren. Es más, el “aventurero” amenazó con denuncias penales y dos horas después un (servil) procurador público obedece.

Por último, fui a ver el documental del cineasta Gonzalo Benavente titulado La Revolución y la tierra sobre la dictadura del general Juan Velasco Alvarado y la reforma agraria de 1969, que se exhibe en algunas salas de cine. En lo personal, un adefesio: se intenta “lavar la cara” a Velasco, la mayoría de análisis u opiniones eran de “rojos” o “rojimios” (aunque el sociólogo Héctor Béjar estuvo ecuánime), no hubo ninguna condena al golpe de estado de 1968 (no se mencionó ni una sola vez el término “dictadura”), se relativiza el desastre socioeconómico de la reforma agraria (la opinión del historiador Antonio Zapata fue “alucinante”) y se “romantiza” a Velasco y la reforma agraria como una “lucha revolucionaria”, que todavía continuaría (¡!). Nada sobre los escándalos de corrupción y pocas palabras sobre la nefasta política económica o las tropelías y los abusos de entonces. Avergüenza.

Que la primavera ilumine pronto la vida política.


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