Silencio presidencial


Para los reporteros presentes esa noche en el Palacio de Gobierno iba a ser una conferencia de prensa, en la cual la Ministra de Salud hablaría sobre la hospitalización del migrante de Guinea supuestamente infectado con el virus del ébola y las medidas preventivas contra esa pandemia.
 
No fue así. La Presidenta del Consejo de Ministros aprovechó el evento para arremeter contra la comisión del Congreso que investiga el irregular resguardo de la Policía Nacional a la vivienda de Oscar López Meneses, sindicado como socio delictivo del ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos. El presidente de la comisión ha pedido al Presidente de la República que declare ante el grupo de trabajo, porque varios indicios señalarían que la custodia policial sí contó con la aprobación del Poder Ejecutivo.
 
En año pasado la periodista Cecilia Valenzuela reveló que López Meneses, a quien el Ministerio Público y el Poder Judicial procesaron y juzgaron por haber pertenecido a la mafia de Montesinos, tenía un vasto despliegue policial para proteger su vivienda en un elegante barrio de Lima. Para colmo, esta vigilancia estaba encubierta como si fuera para la vivienda del entonces Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Inicialmente, fue tildado como un caso de “corrupción policial”, el escándalo político acabó involucrando desde la Marina de Guerra hasta la Municipalidad Distrital de Santiago de Surco.
 
He aquí la pregunta: ¿quién es López Meneses para merecer protección permanente de la Policía Nacional?. Durante la década de 1990 López Meneses estuvo vinculado a la dictadura de Alberto Fujimori. En 2006 apoyó a Su Excelencia cuando fue candidato presidencial por primera vez para las elecciones: cercanía que motiva las sospechas actuales. Posteriormente, fue cercano a un “hombre fuerte” dentro del gobierno de Alan García. Sería excelente que López Meneses explicara sus “contactos”, pero rehúsa declarar ante la comisión parlamentaria.
 
El Presidente de la República ha insistido que no conoce a López Meneses, pero la oposición y el periodismo crítico no le creen. Las coincidencias tampoco le ayudan: su hijo menor asiste al mismo centro educativo inicial que el hijo del vigilado. Su Excelencia debiera declarar ante la Comisión, pero voceros oficialistas aseguran que es inconstitucional.
 
Falso. En 1967 una comisión de la antigua Cámara de Diputados que investigaba el contrabando de bienes para los bazares militares pidió las declaraciones del presidente Fernando Belaunde y aquél se las concedió dentro del Palacio de Gobierno. En 2004, durante el gobierno de Alejandro Toledo, una comisión del Congreso investigó el caso “firmas falsas de Perú Posible”, también solicitó las declaraciones del primer mandatario y éste accedió. En las dos ocasiones nadie invocó la supuesta inconstitucionalidad.
 
Un refrán popular dice “Quien calla, otorga”. El Presidente de la República no entiende que su terco silencio lo convierte en cómplice y levanta más sospechas respecto a este escándalo político que afecta a su Gobierno. Ojalá cambie de opinión.
 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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