Falsedades del adelanto electoral


Empecemos a desmontar las falsedades tras la intención del Presidente de la República en adelantar un año las elecciones generales de 2021.

El coro de voces “gobierneras” (“guaripoleras”, según el periodista Humberto “Beto” Ortiz) repite dos falsedades para sustentar la propuesta de reforma constitucional que permite el adelanto electoral: la “crisis política iniciada en 2016” y el Presidente de la República “se va”.

Comencemos con la primera falsedad: no había crisis política hasta que Su Excelencia anunció sus intenciones durante Fiestas Patrias. Él la provocó, como lo hace cada vez que confronta con el Congreso desde que llegó al poder hace casi año y medio. En sus confrontaciones anteriores, casi siempre ganó. Las confrontaciones políticas son normales en democracia y, a veces, valió la pena confrontar: por ejemplo, para que el Congreso removiera a los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura el año pasado o aprobara proyectos de ley de la “Comisión Wagner” para la reforma de la administración de justicia.

Ahora si políticos, periodistas e intelectuales “gobierneros” nos quieren vender la idea que la “crisis política” empezó con las elecciones generales de 2016 es mentira. Jamás los resultados de comicios libres causan crisis políticas. Hubo una perenne confrontación iniciada por la mayoría absoluta fujimorista en el Congreso y el gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki no supo enfrentarla bien. Tras la sucesión constitucional de 2018 mucha agua corrió bajo el puente: numerosas deserciones, reiterados escándalos de inmoralidad y la prisión preventiva de la lideresa debilitaron al fujimorismo. Consecuencia: hasta ahora el Presidente de la República obtuvo del Congreso buena parte de las normas que quiso.

La otra falsedad: Su Excelencia no “se va”. Si el Presidente de la República quisiera irse, hubiese renunciado. Prefiere la reforma constitucional que haga “volar por los aires” el cronograma electoral. Que se ratifique en referéndum no la hace “democrática”. En los hechos, el Gobierno nacional ha enviado al Congreso dos iniciativas de reforma constitucional. Una acorta los quinquenios presidencial y parlamentario para convocar las elecciones generales. La otra, modifica las condiciones de la postulación presidencial para que Su Excelencia no sea candidato.

¿En el referéndum habrían dos preguntas?, ¿qué ocurriría si el Presidente de la República pide votar SI en una pregunta y NO en la otra, como en el referéndum del año pasado?, ¿se abriría la posibilidad que sea candidato presidencial, “cargándose” la democracia restaurada en 2001?. Hasta se rumorea que ya “alquiló” un partido político inscrito. En Honduras, en 2018, el presidente Juan Orlando Hernández usó triquiñuelas políticas y argucias legales para prorrogar su mandato. Distraída por los casos graves de Venezuela y Nicaragua, la comunidad internacional ignoró el ultraje a la democracia hondureña.  

El Congreso debiera decidir pronto para que Su Excelencia decida finalmente. La crisis política la resolverá él, no las elecciones anticipadas.


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