De incapacidad moral


Según las constituciones de 1979 y 1993, el Presidente de la República pierde el cargo por muerte, renuncia, salida del país sin permiso parlamentario o no volver al vencimiento de éste o incapacidad física permanente declarada por el Congreso.
 
También cuando el mandatario es denunciado por impedir la celebración de elecciones, traición a la Patria durante guerra externa, disolver inconstitucionalmente el Congreso, no hacer cumplir las decisiones del Ministerio Público y el Poder Judicial e impedir el funcionamiento del Jurado Nacional de Elecciones y demás organismos electorales.
 
Sin embargo, hay una causal muy invocada en la historia política del Perú reciente: incapacidad moral permanente. Si el Presidente de la República comete una inmoralidad tan grave que lo anula para seguir conduciendo al Estado y personificando a la Nación, desde 2003 el Congreso puede destituirlo con mayoría calificada de los integrantes de la Cámara. ¿Quiénes determinan esa “incapacidad moral”?. Los mismos integrantes de la Cámara, quienes durante la crucial decisión deben encarnar los valores morales y principios éticos de la sociedad. El imperio de la ley y la institucionalidad están por encima de tal o cual persona.
 
La “incapacidad moral” es una causal subjetiva. Si el Congreso la tomase a la ligera, vulneraría peligrosamente la democracia y socavaría la autoridad presidencial. Abriría la puerta al autoritarismo y la arbitrariedad, como pasó en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina.
 
Volviendo al Perú. Un minero ilegal llamado Víctor Chaduvi ha denunciado que él y sus colegas en la minería ilegal (nada pobres, por cierto) dieron dinero a las campañas del Presidente de la República cuando fue candidato para las elecciones generales de 2006 y 2011. En Madre de Dios, Puno, Ayacucho, Arequipa, Piura, Cajamarca, Ica, Lima y La Libertad, la minería ilegal mata animales salvajes, depreda bosques, destruye las tierras agrícolas, contamina ríos (altera el ecosistema) y conlleva otras actividades delictivas como narcotráfico, contrabando de explosivos, explotación sexual y corrupción judicial o policial.
 
Por las medidas que el Gobierno nacional realiza desde 2011 (parcialmente, heredadas del gobierno de Alan García) para erradicar la minería ilegal y formalizar la minería artesanal, Chaduvi pidió formalmente al Congreso la destitución presidencial por “incapacidad moral permanente”. Su Excelencia no habla sobre la denuncia, la Presidenta del Consejo de Ministros ha reiterado que no hubieron aportes de la minería ilegal (todos los aportes fueron reportados a la Oficina Nacional de Procesos Electorales) y los congresistas oficialistas declararon que había “tufo golpista” tras el pedido.
 
Chaduvi puede pedir que hasta los cerdos vuelen, pero que el APRA y el fujimorismo dieran alas al minero ilegal para envalentonarse y desafiar al Presidente de la República (ya golpeado por el caso Oscar López Meneses) es grave. Ahora lo niegan, pero así fue.
 
¿Permitiremos que el “moralmente incapaz” Chaduvi de lecciones de moralidad y ética al país?. Ojalá no.
 

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