Los congresistas indisolubles


El Presidente del Consejo de Ministros consiguió la cuestión de confianza solicitada al Congreso a proyectos de ley e iniciativas de reforma constitucional sobre cambios políticos.

La posible disolución constitucional de la Cámara por el Presidente de la República fue una amenaza convincente. Se requieren dos censuras o negaciones de confianza al jefe del gabinete ministerial a todo el gabinete para cumplir la causal, considerando que esta Cámara en 2017, bajo el gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki, negó la cuestión de confianza a un gabinete ministerial y la sucesión constitucional de 2018 que originó el actual Gobierno nacional no volvió el conteo a cero.

Fue notoria la resistencia de muchos congresistas a la cuestión de confianza y la posible disolución. Visitaron cuánto sed de televisión, cabina de radio o sala de redacción de diarios pudieron gritando “¡Golpismo!”, “¡Autoritarismo!”, “¡Inminente dictadura!”, “¡Inconstitucional!”, etc. Acompañados por los diarios Expreso y La Razón y la televisora privada Willax y “asesorados” por acreditados abogados civilistas o penalistas como el ex congresista Natale Amprimo o el ex diputado Enrique Ghersi, de quienes recién me entero también son “constitucionalistas”.

Sin embargo, llegada la hora de votar en la Cámara SI o NO a la cuestión de confianza, muchos paladines del NO votaron ¡SI! cuando hasta horas antes en el debate siguieron repitiendo sus presagios cuasi-apocalípticos para el Perú. Votación: 77 SI, 44 NO y 3 abstenciones.

Valoro a esos congresistas quienes desde el principio dijeron que votarían SI y cumplieron la palabra. La bancada oficialista votó SI. Los congresistas Alberto de Belaunde, Gino Costa, Vicente Zevallos y Guido Lombardi (la “bancada gobiernera”) también votaron SI. De igual modo, los congresistas del fujimorismo disidente. También los congresistas Gloria Montenegro y César Villanueva. Si alguien más se me olvida, mil perdones.

Incluso valoro a quienes dijeron NO y votaron NO. Las dos facciones de izquierda radical votaron NO, pero sabemos cuál es el propósito mayor: elecciones constituyentes para “cargarse” la democracia restaurada en 2001 y el modelo económico heredado de la década de 1990. La bancada del APRA también votó NO. Individualmente, los congresistas Roberto Vieira, Salvador Heresi, Víctor Andrés García Belaunde. También incluyo a catorce congresistas fujimoristas que dijeron NO y votaron NO. Si se me olvida alguien más, mil disculpas.

No obstante, esos congresistas que dijeron NO, repitieron NO y votaron SI no tienen mayores excusas que conservar el sueldo, las subvenciones y la inmunidad. No pensaban que la disolución constitucional fuese inconveniente al país sino a ellos. ¡Chusma de vagos, gamberros y tahúres!. No les interesa la majestad del Congreso, la honorabilidad de la Cámara. Tampoco un fin moralmente superior de la política ni la fidelidad a una doctrina o ideología. Menos los valores morales ni los principios éticos. Sólo “medrar” del erario público.

Ellos son los “congresistas indisolubles”. Vergüenza nacional.
 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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