¡Sí era dictadura!

Parece que Kenyi, congresista e hijo menor del ex dictador Alberto Fujimori, tuvo una “epifanía democrática” en la red social Twitter.

Queriendo favorecer la candidatura presidencial fujimorista de su hermana mayor, Doña Keiko, el muchacho publicó en su cuenta que el fujimorismo si llegase al poder sería el “cuarto gobierno democrático consecutivo”. ¡Qué!. Así como entendió. Para Kenyi, sin contar el gobierno de Valentín Paniagua (quizá, porque fue interino y no surgió de las urnas sino de la decisión del Congreso), los gobiernos de Alejandro Toledo y Alan García y el actual Gobierno nacional sí son democráticos, en contraste con el régimen de su padre anterior al año 2000. Ergo, el muchacho ya reconoce que su “jefe” encabezó una dictadura.

Las palabras de Kenyi son transcendentales, porque el fujimorismo (mejor dicho, la derecha conservadora) estaría reconociendo, por fin, el valor de la democracia basada en partidos políticos, el imperio de la ley, elecciones libres y alternancia, pluralismo, división de poderes y libertad de expresión. Aplaudo esa evolución política, aun si es a regañadientes o interesada.

¿Fujimori fue un dictador?. Más por el fondo que la forma. ¿Cuándo se convirtió en dictador si fue elegido libremente en 1990?. La fecha es conocida: el 05 de abril de 1992 cuando anunció por TV y radio que cerraba el Congreso, derogaba la Constitución de 1979, intervenía el Ministerio Público y el Poder Judicial, reorganizaba la Contraloría General de la República, suprimía el Consejo Nacional de la Magistratura y el Tribunal de Garantías Constitucionales, recomponía el Jurado Nacional de Elecciones y disolvía las asambleas regionales. Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional fueron desplegadas por calles de Lima para arrestar a opositores e imponer censura sobre los medios de comunicación. A partir de ese momento, Fujimori concentró todo el poder y el posterior rediseño del sistema político lo consolido.

La aclaración es pertinente, porque desde 2011 el fujimorismo se ha vuelto muy crítico de Venezuela. Allá por 1999 el difunto ex teniente coronel Hugo Chávez llegó al poder y pronto convoca una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que “dinamitó” progresivamente el Congreso, la Constitución de 1961, la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General de la República, la Contraloría General de la República y el Consejo Nacional Electoral hasta “pulverizarlos”. Después la ANC creó una nueva institucionalidad con la Constitución de 1999 ratificada en referéndum, pero la metodología anti-democrática chavista es similar a la fujimorista del pasado, aunque más totalitaria y arropada bajo el título de una “Revolución Bolivariana” que todavía no termina. Es imposible exigir democracia para Venezuela y seguir creyendo que Fujimori no fue un dictador.

¿Sinceridad espontanea?. Al menos, Kenyi es menos incoherente que, por ejemplo, la congresista Verónika Mendoza (abanderada presidencial de la izquierda radical), para quien Fujimori sí fue un dictador, pero en Venezuela no hay una dictadura sino una “democracia imperfecta”.



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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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