Dentro del fujimorismo está emergiendo el liderazgo
político del hijo menor del ex dictador Alberto Fujimori y actual congresista,
Kenji.
Antes se ha hablado de dos tendencias fujimoristas:
los “keikistas”, por la hija mayor de Fujimori, ex congresista y ex candidata
presidencial, Doña Keiko. Del otro lado, los “albertistas” (por el ex dictador
preso), liderados por Kenji. Desde la elección general anterior, cuando Doña
Keiko pretendió reforzar su liderazgo y aumentar su posibilidad de triunfo, la
tendencia “keikista” venció a la “albertista” y ahora estaría naciendo otra
tendencia, la “kenjista”.
Primero, Kenji no participó en la polémica
interpelación y censura por la Cámara al ministro de Educación, Jaime Saavedra.
No estaba incluido en el famoso chat “Moto-taxi”, donde estaban congresistas
importantes del fujimorismo y Doña Keiko. Después Kenji publicó un artículo de
opinión en el diario El Comercio
abogando por restablecer la bicameralidad del Congreso. Tesis a la que se
apuntó Luz Salgado, la presidenta de la Cámara. De inmediato, el congresista
Héctor Becerril, inefable “keikista”, quiso desautorizar públicamente a Kenji.
Cuando el congresista Alberto de Belaunde pidió una
comisión investigadora en el Congreso por las denuncias de abuso sexual en el
movimiento apostólico católico Sodalitium
Christianae Vitae, que han sido recopiladas por los periodistas Pedro
Salinas y Paola Ugaz, pero rechazadas por una fiscal, el fujimorismo no aceptó.
A través de su cuenta en la red social Twitter,
Kenji manifestó su disgusto por la decisión. Tras idas y venidas, los
fujimoristas acordaron pedir al Defensor del Pueblo investigar el caso.
Durante la emergencia por las lluvias torrenciales,
los aluviones (huaycos) e inundaciones de los ríos en distintas partes del
país, Doña Keiko y varios de sus congresistas se han desplazado a zonas
afectadas llevando víveres y ropa para los damnificados. Kenji se excluyó de
esta actividad y prefirió trabajar cerca a la Primera Dama de la Nación en recolección
y distribución de donaciones en el Palacio de Gobierno.
En el Congreso la congresista Úrsula Letona (“keikista”)
presentó un proyecto de ley para prohibir que condenados o investigados por
corrupción sean directores, editores, gerentes o accionistas de medios de
comunicación y crear la “veeduría ciudadana”, a cargo del Ministerio de
Transportes y Comunicaciones. A las críticas de la Sociedad Interamericana de
Prensa y los congresistas de otros partidos políticos, se sumó Kenji desde su
cuenta en Twitter. Aunque Letona defiende
la iniciativa, dio marcha atrás y llama a abrir el debate.
Dentro del Congreso, es evidente que Kenji está
solo, pero fuera está empezando a ganar adeptos fujimoristas entre los viejos “albertistas”.
Por ejemplo, el periodista Jorge Morelli (cercano a Acción Popular en la década
de 1980) ya es “kenjista”. Otros antiguos “albertistas”, quienes están muy
disgustados con Doña Keiko, se apuntarían a la tendencia “kenjista”.
¿Tendrá éxito el emergente liderazgo de Kenji?. Es
muy temprano, pero me encantará ver si ocurre.

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