¿Por qué el súbito afán informativo del diario La Razón con Antauro Humala, ex mayor
del Ejército, que llamó la atención en otros medios de comunicación?.
Encarcelado en una prisión especial de la Escuela
Militar de Chorrillos, Antauro (lo llamaré cariñosamente por su nombre de pila)
purga condena por el llamado “Andahuaylazo”, aquella asonada armada de estilo
decimonónico en Andahuaylas, en 2005, en el cual fueron vilmente asesinados
cuatro efectivos de la Policía Nacional. Para 2009 el Ministerio Público y el
Poder Judicial procesaron penalmente a Antauro y una treintena de sus seguidores
sediciosos, los llamados “reservistas”. Él fue condenado a 25 años de cárcel,
pero una posterior revisión de la sentencia lo redujo a 19 años. Sus batallones
de “reservistas” aún pululan por la serranía, pero Antauro está ocupado en
otros temas: en 2017 se casó civilmente con Ina Andrade, hermana del cantautor
Julio Andrade. Este año su abogada anunció que pediría la excarcelación de
Antauro, porque ya cumplió dos tercios de su pena y se ha “resocializado”.
El diario La
Razón es propiedad de los hermanos Alex y Moisés Wolfenson, quienes en el
pasado tuvieron vínculos comprometedores con la dictadura de Alberto Fujimori.
Aparecido a inicios de la década del 2000, La
Razón hace escarnio de la democracia restaurada en 2001 y hasta del modelo
económico heredado de la década de 1990. Fue Uri Ben Schmuel como director quien
marcó la orientación político-ideológica al diario. Personalmente, es un “matón
ilustrado”. Anti-chileno, un portavoz del sector más reaccionario de la derecha
conservadora en el Perú. Aunque Ben Schmuel se retiró en 2013, La Razón ha mantenido esa característica
pre-profesional del periodismo que le impuso: editorializar las noticias.
Día tras día La
Razón ha dedicado notas informativas, secciones especiales, reportajes de
investigación y declaraciones sobre Antauro. Ningún otro medio de comunicación
ha estado pendiente de él. Aún no sabemos si será excarcelado, pero La Razón anunciaba (¡erró!) hasta cuándo
sería liberado Antauro. Él está feliz, porque –para bien o mal- escribieron
sobre él. Sin embargo, quien salta de alegría es su padre, el estrambótico Don
Isaac, viejo abogado y antiguo militante comunista. Ya sabemos que Antauro
tiene un revoltijo en su cabeza, es incapaz de reflexionar sesudamente (alguna
vez dijo que los terroristas de Sendero Luminoso fueron la “izquierda macha”) y
repite las ideas políticas del papá.
¿Qué quisieran Antauro y Don Isaac?: “tomar el poder”
(con elecciones o quinientos “reservistas”, como en el siglo XIX), “fusilar
corruptos” (quien sea o no para ellos “corrupto”), nacionalizar empresas,
instaurar una “dictadura racial”, expulsar a los extranjeros, militarizar la
sociedad, “restaurar el Tahuantinsuyo” (quieren volver al siglo XVI), declarar
la guerra a Chile, etc. Es la ideología “Etno-nacionalista”. En lo personal, es
FASCISMO puro y duro.
¿Para qué la familia Wolfenson y La Razón serían “caja de resonancia” de ese par de chiflados?.
Suponiendo que Antauro será excarcelado, tal vez querían levantar desde ahora
su virtual candidatura presidencial (legalmente, ya no podría) a las elecciones
generales de 2021 para anteponerlo al fujimorismo, muchos entremos en pánico y vayamos
corriendo el día de los comicios a votar naranja. Allá quienes en el periodismo,
por ignorancia, estupidez, maldad u oportunismo, jueguen con fuego “antaurista”.
Para mala suerte de la familia Wolfenson, La Razón es un diario con un tiraje
menor a los diez mil ejemplares y no tiene influencia en la pauta noticiosa
nacional. Por eso no seguiré perdiendo tiempo escribiendo del querido Antauro.

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