El semanario del periodista César Hildebrandt (que no
suelo leer) ha publicado una entrevista a una joven estudiante universitaria
llamada Martha Ocampo.
¿Quién es?. Aparentemente, una chica común y corriente
que estudia Artes Escénicas en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Sin
embargo, es la hija de la congresista Martha Chávez, la conspicua representante
del fujimorismo más duro.
Muchos sabemos quién es Martha Chávez, pero lo
recordaremos brevemente: abogada, quien empezó su carrera legal con Joaquín
Leguía, ministro de Trabajo durante el gobierno de Acción Popular en 1984. Entró
a la política con la dictadura de Alberto Fujimori cuando integró el Congreso
Constituyente Democrático (CCD) en 1992. Posteriormente, integraría el Congreso
fujimorista y hasta lo presidiría en 1995.
Acida y agresiva, Doña Martha diría en el CCD en 1993
que los muertos por la masacre de La Cantuta se habían “auto-secuestrado”. En
1997 diría que la ex agente de inteligencia Leonor La Rosa se había
“auto-torturado” (el periodista Ricardo Uceda tampoco atribuye las evidentes
torturas a quienes la torturada culpó), además en 1996 “tapó” las denuncias de
interceptaciones telefónicas ilegales realizadas por el extinto Servicio de
Inteligencia Nacional. En 2001 durante el gobierno de Alejandro Toledo fue
desaforada del Congreso por pedido de la Corte Suprema de Justicia, pero cinco
años después la declaró inocente de delitos imputados en su contra. En 2011
volvió al Congreso, pero ya no ha ido a la reelección.
¿Qué dijo la hija, quien era una niña pequeña cuando
cayó la dictadura que su mamá defendía?. Que en la elección presidencial
reciente votó por la congresista Verónika Mendoza, candidata de izquierda
radical. Que se interesó en la política siendo estudiante universitaria. Que
tiene muchos amigos anti-fujimoristas, pero que nunca la han tratado mal por
ser hija de Martha Chávez, quien estudió en la misma universidad. Por último,
que ella de niña y adolescente vivía en una “burbuja” sin contacto real con el
país.
Se puede discrepar bastante, pero Martha Chávez
siempre ha sido fiel a sus creencias. Tal vez me equivoque o tal vez no, pero en
la formación que le habría dado a su hija pudo haber un “pensamiento único”.
Por eso tras ingresar a la universidad, esta chica hubo descubierto un mundo
más allá de la defensa monolítica al legado político de una dictadura
controversial.
Rompió la “burbuja” y hacerlo tampoco la hizo
intolerante. Ella cree que Doña Keiko F., ex congresista, candidata presidencial
del fujimorismo e hija mayor del ex dictador, haría un buen Gobierno, porque
quiere “limpiar” su apellido y reivindicar su partido, aunque no aprueba que su
capital político lo haya heredado del padre preso. Apreciación discutible
(igual que su voto por Mendoza), pero demuestra una apertura mental que
contrasta con los fujimoristas más fanáticos que sólo se dedican a insultar y
denigrar a quienes no piensan como ellos.
Ojalá algún día esos vulgares y lisurientos de las
redes sociales Facebook y Twitter también rompan la “burbuja”.

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