Elección presidencial reñida, pero el economista y ex
ministro de Economía y Finanzas, Pedro Pablo Kuczynski, venció a Keiko F., ex
congresista e hija del ex dictador Alberto Fujimori.
No ha sido una victoria fácil. El sentimiento anti-fujimorista,
muy presente aún en la sociedad peruana, no quería que Doña Keiko y el
fujimorismo, quienes se han conducido en democracia más o menos decentemente,
ganen si haber saldado las cuentas pendientes con el pasado reciente. Ese
anti-fujimorismo, que trasciende sexo, edad, condición social o económica, raza
o etnia, credo, ideología, etc., vio a Kuczynski como “mal menor”.
Difícil saber cómo será el próximo Gobierno nacional,
pero sí estaría condicionado, al menos, por tres factores. Primero: la “mayoría
absoluta” fujimorista en el próximo Congreso. Kuczynski debe alcanzar “acuerdos”
o “entendimientos” con el fujimorismo para aprobar reformas necesarias. Una
“cohabitación” estilo los Estados Unidos, donde el Poder Ejecutivo respete los
fueros del Poder Legislativo y viceversa. No hay otra alternativa.
Una ventaja para el nuevo Gobierno es que la nueva
mayoría absoluta en la Cámara no estará conformada, principalmente, por gente
“de partido”. Estos congresistas no se someterían necesariamente a la “disciplina
partidaria”. Políticos experimentados como el congresista Carlos Bruce o el ex
ministro de Trabajo, Juan Sheput, congresista electo, pueden “tender puentes” y
lograr la gobernabilidad.
Otro factor es el extremismo: tanto incendiarios de
izquierda radical como reaccionarios de derecha conservadora creerán que están
ante un Gobierno débil por la elección ajustada y buscarán “hacerle la guerra”
desde la calle o los medios de comunicación. Unos, por cálculo político. Otros,
por simple antipatía. Ya están el comunicador social Phillip Butters y el
abogado Aldo Mariátegui, dos trogloditas irremediables, prediciendo que el país
se irá al precipicio por no haber elegido a Doña Keiko. Los primeros cien días
del nuevo Gobierno serán cruciales para demostrar autoridad y eficacia.
Hay un tercer factor: la edad. Kuczynski tiene 76
años. Será la primera vez que una persona tan mayor asuma la Presidencia de la
República. Preocupaciones, angustias y tensiones del magno cargo pueden
afectarle más que a alguien con mayor vigor físico y agilidad mental. La
posibilidad que enferme y hasta fallezca (a voluntad de Dios) durante el
mandato es alta. Por eso hay que estar pendientes de tres nuevos políticos en
escena.
Martín Vizcarra, primero en la línea de sucesión
constitucional. Entre 2011 y 2015 fue presidente regional de Moquegua. Estuvo
vinculado al APRA por su padre, César Vizcarra, integrante de la Asamblea
Constituyente en 1978. Gilbert Violeta, abogado, congresista electo, quien ha
venido acumulando mucho poder dentro del movimiento político de Kuczynski. Por
último, Salvador Heresi, ex alcalde de San Miguel, congresista electo y
secretario general del movimiento, quien nunca ha ocultado sus ambiciones
políticas.
El futuro está complicado, pero debemos confiar que el
Perú sabrá enfrentarlo.

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