Pelea de cerdos

 

En las huestes del ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial para las elecciones generales, estalló la trifulca.

Todo empezó con la revelación periodística sobre un albergue de menores que dirige la congresista Milagros Jáuregui, pastora evangélica, candidata senatorial y una de las seguidoras más fieles de López Aliaga. Este albergue, que recibe dinero público proveniente del Ministerio de la Mujer, acoge a niñas y adolescentes, quienes se convirtieron en madres como consecuencia de un acto de violación sexual.

Sin embargo, Jáuregui, quien parece desconocer las disposiciones del Código del Niño y el Adolescente del año 2000, exhibió más de una vez a estas menores de edad en el auditorio del albergue ante una nutrida concurrencia, para demostrar un logro más de los “pro-vida” en Perú. Jáuregui es una fanática religiosa, quien cree que las mujeres valen por sus úteros, no por sus conocimientos o habilidades.

Las fotografías de las menores de edad, cargando sus bebés y, algunas, cubriéndose el rostro de vergüenza con sus criaturas, son abominables y han causado indignación en redes sociales y los medios de comunicación. El Ministerio de la Mujer prometió una investigación. La activista trans "rojimia" Gahela Cari, candidata a una diputación, presentó una denuncia penal contra Jáuregui. Más allá de la eterna polémica “pro-vida” o “pro-aborto”, Jáuregui no debió exhibir públicamente a esas menores de edad, quienes han sufrido demasiado desde la violación sexual que padecieron. Ella negó la exhibición, incluso un propósito político-electoral, pero se defendió apelando al manido discurso anti-izquierdista, que ya no da réditos a los sectores “de derecha”.

No obstante, el revuelo por este escándalo provino de dentro del “chiquero”: la congresista Norma Yarrow, candidata a una diputación, muy cercana a López Aliaga, rechazó públicamente desde las redes sociales la conducta de Jáuregui. A Yarrow la ha apoyado la ex procuradora anticorrupción Katherine Ampuero, candidata senatorial. Ésta es la “facción secular”. Del otro lado, han respaldado a Jáuregui José Cueto, congresista y candidato senatorial, y Alejandro Muñante, congresista y candidato a una diputación. Ellos encarnan la “facción religiosa”.

Este conflicto no es nuevo. Hace tiempo que gente como Jáuregui o Muñante quieren echar a Yarrow, a quien le tendieron una trampa meses atrás con el programa streaming del periodista Fabricio Escajadillo para señalarla como “lesbiana”. El propio Escajadillo ha apuntado contra Yarrow acusándola de “infiltrada progre”.

¿Qué ha dicho sobre todo esto el “cerdo mayor”, López Aliaga?. Deslindó de la conducta de Jáuregui, pero sin mencionar a ella. López Aliaga, quien se jacta de ser muy católico, debiera recordar aquella enseñanza evangelista de la Biblia sobre que “Dios vomita a los tibios”. 

Nota aparte: ahora el “porno-filo” y “putero” Presidente de la República estaría implicado en el escandaloso caso de la presunta red de prostitución del putrefacto Congreso. Probablemente, caerá en menos de un mes.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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