Reforma electoral aprobada

Los últimos cambios legislativos aprobados por el Congreso (como la ley que ha cambiado la denominación de la moneda nacional tras veinticuatro años: antes “nuevo sol”, hoy sólo “sol”) son bufonescos, pero la “reforma electoral” parece que no.

La Cámara había aprobado el dictamen de la Comisión de Constitución y Reglamento antes de la convocatoria para las elecciones generales del próximo año. El Presidente de la República observó la norma, la devolvió al Congreso y decretó la convocatoria. Supongo que Su Excelencia no quería que la Cámara insistiera con este tema, pero lo hizo. Finalmente, fue publicada en el diario oficial esta modificación a la Ley de Partidos Políticos de 2003.

De acuerdo a la constituciones de 1979 y 1993, las leyes en el Perú rigen a partir del día siguiente a su publicación, excepto que la misma norma diga lo contrario. En Derecho se le llama “vacatio legis”. Sin disposición transitoria de postergación hasta 2021, el Congreso ha cambiado a último momento las “reglas de juego” para las siguientes elecciones.

Salvación para algunos partidos políticos, condena para otros. Juzgue la “Reforma”:
1.      Los partidos convencidos que no pasarán la valla electoral de 5% del total de votos en los comicios podrán abstenerse de participar si lo hacen antes de inscribir la plancha presidencial. Antes, participabas o perdías la inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones. Gracias a la “Reforma”, Acción Popular, el Partido Nacionalista, Perú Patria Segura (ex Cambio 90), el Partido Humanista, el movimiento Tierra y Dignidad (donde se está metiendo toda la izquierda radical), el movimiento Orden, el movimiento Siempre Unidos (que ha “desenterrado” al ex alcalde de Lima y ex congresista Ricardo Belmont), etc., podrían esperar hasta 2021.
2.      Los partidos integrantes de alianzas electorales deberán superar una valla más elevada. Así la alianza entre el APRA, el Partido Popular Cristiano y el movimiento Vamos Perú deberá superar una valla de 7%. Del mismo modo, la coalición entre Alianza para el Progreso, Restauración Nacional (si aún es evangélico) y Somos Perú deberá superar el 7%. La alianza entre Solidaridad Nacional y Unión por el Perú (si no tienen posible candidato presidencial, ¿para qué se aliaron?) deberá superar el 6%. ¿Lo lograrán?
3.      Se amplió a 25% la cantidad de “invitados” para las listas parlamentarias. Considerando que ningún partido realiza elecciones internas para conformar listas parlamentarias, acá todo sigue igual.
4.      Si los partidos solos o juntos consiguen superar la valla electoral, ahora sí les espera financiamiento del Estado. En 2007 el gobierno de Alan García rehusó otorgar el financiamiento, pese a que había obligación legal de hacerlo si había dinero. Con recursos públicos, el Perú está más cerca de volver a tener una “partidocracia”.

El politólogo Martín Tanaka cree que una reforma electoral debe premiar a los buenos políticos y castigar a los malos. Esta “Reforma” premiará a los partidos políticos capaces de llegar al Congreso y castigará a quienes no lo consigan. Nada más.




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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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