Hace un par de meses supimos que el empresario minero Jimmy Pflücker, propietario del grupo Paltarumi, compraría la televisora privada Panamericana Televisión. Finalmente, hoy es dueño de una de las televisoras privadas más antiguas de Perú, pero también una de las más financieramente quebradas.
¿Qué hace alguien del rubro minería incursionando en medios de comunicación?. En una entrevista a la radioemisora privada PBO, Pflücker lo dejó claro: convertir Panamericana Televisión en una trinchera del anti-izquierdismo. Una de las primeras decisiones de Pflücker fue “cortar cabezas”: todos los periodistas que la nueva directiva viese como “progres” fueron despedidos o no se les renovó contrato de trabajo. Simultáneamente, ha traído a rostros del más furibundo anti-izquierdismo peruano: el comunicador social Phillip Butters (quien regresó a la TV tras su frustrada aventura política), el periodista Francisco de Piérola (rabioso homofóbico, quien el año pasado hizo el ridículo público con una mujer trans) y el periodista Eddie Fleischman, extremista “de derecha”. Quedó fuera la periodista Claudia Toro, otra furibunda anti-izquierdista.
Todo parece indicar que Pflücker ha comprado Panamericana Televisión para ponerla al servicio del ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial, durante la campaña electoral de este año. En una lógica política arcaica, Pflücker cree que podrá “levantar” la intención de voto de López Aliaga si sus rostros al aire están todo el día hablando maravillas de él. ¡Cómo si los televidentes no hacer zapping, ver plataformas streaming de televisor o apagar el televisor!. Probablemente, en algunos años, Pflücker venderá Panamericana Televisión tras haber perdido mucho dinero en la guerra político-ideológica que los sectores “de derecha” tienen perdida.
Por su parte, las cadenas de salas de cine retiraron de la cartelera la película peruana Uyariy. Este filme narra la vida y los hechos de quienes murieron por la represión militar y policial entre 2022 y 2023 durante las violentas protestas callejeras que estallaron en el país tras la caída del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo. Dirigida y producida por el cineasta Javier Corcuera, las salas de cine iban a proyectar la película en varios horarios, pero, de repente, empezaron a reducir horarios de las funciones hasta retirarla rápidamente de la cartelera.
Sectores “de izquierda” han gritado “censura”, pero las salas de cine son libres de proyectar las películas que deseen. No obstante, el inefable abogado Aldo Mariátegui, viejo promotor del anti-izquierdismo en Perú, suele asegurar que si los “rojos” llegaron al poder en 2021 fue, entre otros motivos, por haber proyectado en salas de cine durante 2019 la película La revolución y la tierra, también creación de Corcuera. Más de un político y activista “de derecha” ha festejado en las redes sociales la cancelación de la última película.
No he visto Uyariy, pero Corcuera es “rojimio” y, como La revolución y la tierra, su nuevo documental debe tener sesgo “de izquierda”. Sin embargo, creer que una película puede cambiar la intención de voto en una campaña electoral es disparatado. Ese razonamiento evidencia que sectores “de derecha” no entienden ni quieren entender Perú. Con esa “censura”, el interés por ver la película fuera del circuito comercial ha crecido.
Sigan así,
sectores “de derecha”. Sigan así. Después del 12 de abril no lloren.
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