SOS OEA

 

El “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República apareció por TV en Mensaje a la Nación.

Dieciséis minutos donde al “hombre sin sombrero” se veía compungido, melancólico. Tenía la mirada perdida. Pese a leer un teleprompter (consejo de su nuevo asesor mexicano de imagen), tartamudeaba. Apareció con sus ministros detrás, pero agarrándose a un podio. Está asustado.

Fue el discurso más victimista y agresivo que hemos oído hasta el momento. Al “hombre sin sombrero” sólo le faltó derramar algunas lágrimas. Repitió y repitió (con neologismo incluido) que quieren perpetrarle un “golpe de estado”. Se quejó de que el Congreso, el Ministerio Público y el Poder Judicial, el empresariado y los grandes medios de comunicación no acepten que “un indio” llegara al Palacio de Gobierno. Dijo que la Policía Nacional ejerce “tortura psicológica” contra detenidos e investigados, quienes todos involucran a él en repugnantes casos de latrocinio y pillaje al erario público y degradación institucional. En una mezcla de cinismo y esquizofrenia, el “hombre sin sombrero” acató verbalmente a tutilimundi, pero pidió “diálogo” y “consenso”.

En realidad, el mensaje televisado del “hombre sin sombrero” no fue hacia el pueblo peruano sino hacia la Organización de Estados Americanos (OEA), a quien él y su mentiroso Ministro de Relaciones Exteriores pidieron por escrito la activación de la Carta Democrática Interamericana, aprobada en 2001 por iniciativa del gobierno de Valentín Paniagua. Luis Almagro, el político uruguayo que ejerce la Secretaría General, quien no es un actor neutral con el Perú sino un cómplice del “hombre sin sombrero”, pidió inmediatamente una reunión de embajadores del Consejo Permanente de la OEA para activar la Carta.

Aparentemente, el “hombre sin sombrero”, su mentiroso Ministro de Relaciones Exteriores y el cogollito gerontocrático que manda en Torre Tagle consiguieron un “triunfo político” con esa resolución por aclamación casi unánime de los embajadores, por la cual la OEA enviará una misión de observación al Perú en los próximos días. Los discursos de Almagro o los embajadores de Argentina o Colombia parecieran evidenciarlo, aunque los embajadores de los Estados Unidos y Uruguay desentonaron. Incluso existe el antecedente de 2004 cuando la OEA envió una misión al Perú por solicitud del gobierno de Alejandro Toledo, aunque entonces eran otras circunstancias, otro contexto y otros participantes.

¿La OEA puede “salvar” al “hombre sin sombrero”?. Los embajadores ante la OEA alaban la Carta Democrática Interamericana, un documento inspirado en prevenir sucesos de quiebre democrático como el golpe de estado del 05 de abril de 1992 en el Perú, pero el problema es que la OEA ha sido siempre un organismo internacional inoperante y burocrático. En toda su historia, nunca ha podido impedir ningún golpe de estado (tampoco revertirlo como en 2009 con Honduras, pese a que la OEA le aplicó drásticamente la Carta) ni evitar la caída de ningún gobernante.

Almagro ni la OEA podrán impedir la caída inevitable del “hombre sin sombrero”.

 

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