El “aventurero” llegado a la Presidencia de la República por la sucesión constitucional de 2018 anunció la sexta prórroga al Estado de Emergencia, vigente en todo el país desde la quincena de marzo para contener la pandemia viral COVID-19 en el Perú.
La nueva prórroga finalizaría el 31 de julio. Por supuesto, continúan restringidas la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad domiciliaria y las libertades de tránsito y reunión. De igual modo, continuará el toque de queda, pero modificado. En todo el país, comenzará el primero de julio desde las 10:00pm hasta las 4:00am del día siguiente, lunes a domingo. La excepción: Ancash, Arequipa, Ica, Junín, Huánuco, Madre de Dios y San Martín, donde el toque de queda iniciará desde las 8:00pm hasta las 4:00am, lunes a sábado. El domingo, todo el día. Las Fuerzas Armadas seguirían colaborando con la Policía Nacional en el control del orden interno.
La confusión surge con el llamado “aislamiento obligatorio”, conocido popularmente como “cuarentena”. Según este Gobierno nacional tramposo y truculento, hemos pasado a la “cuarentena focalizada”. ¿Dónde está la “focalización”?. Niños y adolescentes menores de 14 años de edad (¿por qué no de 15?), adultos mayores de 65 años y enfermos crónicos deberán seguir confinados en sus viviendas. Por ellos no se requería extender la excepcionalidad: bastaban medidas sanitarias y responsabilidad individual. A su vez, sólo quienes vivan en Ancash, Arequipa, Ica, Junín, Huánuco, Madre de Dios y San Martín seguirán confinados en sus viviendas.
Cuando el “aventurero” habló por televisión la noche del 15 de marzo, dijo que decretaba el Estado de Emergencia para imponernos un “aislamiento obligatorio” en nuestras viviendas (en ese entonces nadie le decía “cuarentena”), porque no era posible saber quién estaba contagiado o contagiada por el virus y quién no. Hoy, con más de nueve mil fallecidos oficiales (hasta el periodista César Hildebrandt cree que son ¡veintisiete mil!) y la “boba” cifra oficial de contagiados (cada vez se hacen menos pruebas de descarte, se duda de la fiabilidad de los resultados y no se cuentan las muestras de laboratorios privados), el “aventurero” nos quiere vender el cuento que la curva de contagio ahora sí está bajando en gran parte del país y, por eso, no es necesario el “aislamiento obligatorio” o “cuarentena”. Entonces, ¿por qué no levanta el Estado de Emergencia en gran parte del país y lo deja sólo con medidas sanitarias esenciales?.
Imagine que es padre o madre de familia. Tiene un hijo o una hija que podría enfermar y el médico le ha indicado confinamiento en el dormitorio por tres meses. Pasado el tiempo, el médico le dice que ya no es necesario el confinamiento, pero que él o ella no puede pasar mucho rato fuera del dormitorio (menos salir de casa), no puede interactuar mucho con el resto de la familia y debe regresar al dormitorio temprano. Entonces, ¿qué habría cambiado?. Sustancialmente, nada.
No hay razones sanitarias sino motivaciones políticas. El “aventurero” no quiere dejar el poder acumulado -y el protagonismo- que le da el Estado de Emergencia, el toque de queda y los militares fuera de los cuarteles. El “gorila” Ministro de Defensa, el “fantoche” Ministro del Interior, el sádico Ministro de Salud y el lerdo Presidente del Consejo de Ministros son los artífices de la mentira “focalizada”, porque son las “focas” amaestradas del “aventurero”.
Confío que
en los próximos días y semanas la ciudadanía se percate que la “cuarentena” fue
una farsa y poco o nada ha cambiado. Lo válido es el Estado de Emergencia y el
“aventurero” puede prorrogarlo hasta el infinito y más allá.
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