Entre 1945 y 1949 fueron los años cuando se instauraron las dictaduras comunistas de Europa Oriental.
¿Cómo ocurrió?. Las tropas soviéticas liberaron los países que la Alemania nazi había ocupado militarmente durante la Segunda Guerra Mundial. Volvieron los políticos exiliados y se constituyeron gobiernos provisionales hasta la celebración de elecciones. Iósif Dzhugashvili, más conocido como Stalin, el amo del Kremlin en Moscú, no sólo autorizó a los diferentes partidos comunistas entrar en esos gobiernos, sino que los alentó.
En el espíritu de unidad nacional que envolvía a los países recién liberados, los partidos políticos burgueses aceptaron, de buena gana, a los comunistas. Contra lo esperado, los comunistas no pedían las carteras ministeriales de hacienda pública o asuntos exteriores sino justicia e interior. ¿Por qué?. Simple: para controlar las policías, celebrar elecciones en las cuales ellos participarían y ganarían (no serían comicios libres), perseguir opositores y rediseñar el ordenamiento jurídico para garantizarse todo el poder. Así ocurrió. El cierre de estaciones de radio y periódicos y la formación de milicias obreras como fuerzas de choque de las nacientes dictaduras fueron hechos secundarios. Posteriormente, vendrían la nacionalización de empresas, la restricción a la propiedad privada y la instauración de la economía planificada y centralizada.
¿Por qué la evocación histórica?. Para nadie es secreto que la izquierda radical volvió al poder en Perú, pero con una sucesión constitucional y cierto respaldo parlamentario “de derecha”, aunque ahora sus líderes lo nieguen. El nuevo Presidente de la República es un “rojo”, aunque no sea un comunista. Mientras los medios de comunicación y la opinión pública quieren conocer quién será el nuevo Ministro de Economía y Finanzas, es clave conocer quién será el nuevo Ministro de Justicia y Derechos Humanos y, sobre todo, quién será el nuevo Ministro del Interior, porque a cargo de este último estará toda la red de prefecturas y sub-prefecturas (un funcionariado que fue eliminado en 2007 y restablecido en 2016) a lo largo y ancho del país. Por experiencia histórica, esos prefectos y sub-prefectos pueden influir políticamente en el proceso electoral presente.
También es clave el control político sobre la Policía Nacional. No en vano el corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista, con quien Su Excelencia se ha “reconciliado”, especificó desde la red social X (otrora Twitter) que el nuevo Gobierno interino debe -entre otras cosas más- destituir al vanidoso Director General de la Policía Nacional. Si parte de esos sectores “de derecha” en el putrefacto Congreso han creído que hicieron una “jugada maestra” devolviendo la izquierda radical al poder, el tiro les saldrá por la culata, como ha expresado el ex congresista Richard Arce en su columna de opinión del diario Perú21.
Como dije
hace bastante tiempo: los sectores “de derecha” se creen muy listos, pero no
saben nada ni tienen idea de nada. Menos sobre qué es el comunismo.
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