La reforma política ausente


A partir de los resultados de las últimas elecciones municipales y regionales, periodistas y comentaristas políticos vuelven a hablar de una urgente "reforma política".
 
¿En qué consistiría la mentada “reforma política”?, ¿qué se quiere “reformar”?. Creo que todos hablan de “reforma política”, pero no se ponen de acuerdo qué quisieran reformar. Humildemente, propongo algunas ideas:
a)      Voto facultativo. La única forma de darnos cuenta cuán enferma está la democracia restaurada en 2001 es dejar en libertad a ciudadanos y ciudadanas para que nos demuestren cuánto es el descontento con la política y el sistema político peruano. Caso contrario, es ocultar el sol con un dedo. Mejor dicho, con una multa.
b)      Prohibir los movimientos regionales. Solamente, debieran postular a presidencias regionales y alcaldías provinciales partidos políticos de ámbito nacional. Sí podría haber movimientos locales para alcaldías distritales. De alguna forma hay que fortalecer a los partidos políticos.
c)      Prohibir el ausentismo electoral. Si los partidos políticos no participasen en todas las elecciones y dos tercios de circunscripciones, debieran perder la inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones: idea planteada por el politólogo Carlos Meléndez. Exigir comités partidarios o elecciones internas para candidaturas es inútil y fútil, porque no fortalece los partidos políticos y los debilita frente a movimientos regionales o locales.
d)      Permitir la libre donación a los partidos políticos. Actualmente, la Ley de Partidos Políticos de 2003 impone restricciones y autoriza el financiamiento público. Que cualquier persona natural o jurídica nacional pueda aportar la cantidad de dinero que desee, mientras se publique el nombre de todo donante. La Oficina Nacional de Procesos Electorales debiera poder multar a los partidos políticos incumplidos.
e)      Prohibir la reelección inmediata de presidentes regionales y alcaldes. Ya se ha propuesto en el Congreso esta enmienda a la Constitución de 1993, pero debiera incluir también el aumento del mandato regional y municipal de cuatro a cinco años.
f)       Libre elección de dirigencias partidarias. Presidencias o secretarías generales debieran ser elegidas siempre por el sufragio universal, igual, directo y secreto realizado, supervisado y fiscalizado por autoridades electorales.
g)      Reformar el mecanismo de revocatoria. Que las consultas populares de revocación sean a mitad del mandato regional o municipal y se exija siempre el 25% del total del electorado en la respectiva circunscripción para convocarlas.
h)      Prohibir las encuestas a boca de urna. Por desgracia, las encuestadoras confunden y hay gente que le cree más a esos resultados que al cómputo oficial. Así se explica los violentos sucesos en municipios donde se ha quemado material electoral, destruido centros de votación y denunciado (irresponsablemente) “fraude”.
 
Si alguna iniciativa me ha faltado, perdón. Lo que importa es (re)abrir el debate, porque no hay “estabilidad a la peruana” y este sistema político se ha vuelto “decadente” y “primitivo”.

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