Una marcha por el Centro de Lima fue convocada a
través de las redes sociales Facebook
y Twitter para el pasado jueves 26 de
julio.
Nada anormal, si no fuera una marcha contra la
inmigración venezolana al Perú. No fue una manifestación concurrida y -por
fortuna- no tuvo cobertura en los medios de comunicación. Las pancartas decían frases
como “El Perú para los peruanos”, “No más venezolanos”, etc.
Según estadísticas de la Superintendencia Nacional de
Migraciones, hay alrededor de 350 mil venezolanos en el Perú. La mayor parte
está en Lima y el resto en distintas ciudades del país. El Perú es el país que
mayor inmigración venezolana recibe después de Colombia. De acuerdo a una
encuesta de la Organización Internacional para las Migraciones (perteneciente a
las Naciones Unidas) de este año, 48.1% de esos inmigrantes teme volver a
Venezuela.
La hiperinflación que está acabando con el valor real
de la moneda y pulverizando los salarios, la escasez y el desabastecimiento de
alimentos y medicinas, el colapso de los servicios públicos, la falta de
divisas y el desempleo rampante son motivos para escapar del manicomio que es
hoy Venezuela. Una criminalidad escalofriante como no la conoce América Latina
(asesinatos, secuestros, asaltos, violencia política) y una dictadura muy represiva,
corrupta y expoliadora completan el cuadro de horror.
Conforme al mismo sondeo, 17% de venezolanos emigrados
al Perú son originarios de Caracas, la otrora cosmopolita capital venezolana.
Los demás son del interior: 11% pertenecen a Carabobo, 10% a Lara, 9% a
Táchira, 7% a Zulia, 6% a Mérida y 5% a Anzoátegui.
Asimismo, 47.1% de inmigrantes venezolanos en el Perú
tiene estudios universitarios completos y 26.4% tiene educación técnica
superior completa. No me extrañaría que entre quienes convocaron la marcha
xenofóbica por las redes sociales haya “envidiosos” que no saben leer ni
escribir bien.
Más de la mitad de los inmigrantes venezolanos son
jóvenes: tienen entre 18 y 29 años de edad. El 17% tiene entre 30 y 34 años. El
12% tiene entre 35 y 39 años y el 15.8% tiene entre 40 y 54 años. De quienes
están en Lima, 85% trabaja sin haber firmado un contrato laboral (el Ministerio
de Trabajo y Promoción del Empleo está interviniendo más en combatir maltrato o
explotación laboral) y 46% gana un salario oscilante entre 984 y 1,968 soles.
Más de los dos tercios de aquéllos envían remesas a Venezuela para ayudar a
familiares o conocidos.
De otro lado, 35.1% afirma haber sido discriminado. Máxime,
por la nacionalidad. En el caso de las mujeres, también por género. El 16.1%
manifestó haber sido “violentado”. De ese porcentaje, 65.5% mediante insultos,
42.2% mediante agresión física y 13.3% por violencia sexual. El mismo estudio
también señala que aumenta alarmantemente el número de mujeres venezolanas
captadas con engaños por traficantes y traídas al Perú para prostituirlas.
Frente a esa realidad que a cualquier persona con un
mínimo de sensibilidad conmueve, quienes promovieron la marcha son “miserables”
y no les dedicaré ningún escrito más.

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